A pocos minutos del centro de Esquel, una chacra de campo te espera con los caballos ensillados para subir por los faldeos del Nahuel Pan, cruzar valles verdes y llegar a un mirador donde el mate sabe distinto. Una experiencia tranquila, para cualquier edad y sin necesidad de saber montar.
Hay paisajes que se miran desde el auto y otros que se merecen otro ritmo. Los alrededores de Esquel son de los segundos: lomas que se ondulan hacia la cordillera, arroyos escondidos entre arbustos, el olor a pasto y a tierra húmeda en primavera. Recorrerlos a caballo es volver a la forma en que se vivió siempre este rincón de la Patagonia, a paso lento, con el crujido de la montura y el viento de frente.
La propuesta sale de la Chacra Los Álamos, un establecimiento de tradición en la zona que recibe a viajeros que llegan sin haber subido nunca a un caballo y también a jinetes con experiencia. Los animales son mansos, están acostumbrados al terreno y los guías acompañan en todo momento.
Qué es la cabalgata en Esquel
Es una salida guiada por los cerros que rodean la ciudad, con circuitos que van desde paseos de un par de horas hasta jornadas de medio día o día completo. La más elegida dura unas dos horas y combina valles, subidas suaves y un punto panorámico para hacer una pausa. Es el plan ideal para quien quiere sumar un poco de aventura sin exigirse de más, y para familias que buscan algo distinto para compartir.
Cómo es la salida
Antes de arrancar, el equipo de la chacra te asigna un caballo según tu experiencia y te da las indicaciones básicas para manejarlo. Después, la fila se pone en marcha: un guía adelante, otro atrás, y vos en el medio disfrutando del paisaje.
El recorrido parte del Valle Chico, en la entrada de Esquel, y va ganando altura por las laderas del cerro Nahuel Pan. En el camino se mezclan la estepa y el bosque de transición: rosa mosqueta, matorrales, pequeños bosquecitos de ñire, maitén y chacay, y a lo lejos los prados verdes del valle. Mientras avanzás, los baqueanos cuentan historias de los pioneros, de la vida de campo y de las costumbres que todavía se mantienen en las chacras de la zona.
Arriba espera el premio: un mirador con vista abierta al valle y a los cerros, donde se hace un alto para tomar mate y comer algo antes de emprender la vuelta. En el regreso, si te animás, podés probar un trote suave.
Después de la cabalgata: sabores de chacra
La experiencia no termina al bajar del caballo. En la chacra es costumbre estirar la tarde con un fogón, tortas fritas y una ronda más de mate, o sumar un almuerzo de campo o una merienda típica. Es el momento de sacarse el casco, sentarse a charlar y llevarse el sabor de la Patagonia rural. Consultá al reservar qué opciones están disponibles en tu fecha.
Cómo combinarla en tu viaje
Al estar a pocos kilómetros del centro, la cabalgata entra cómoda en una mañana o en una tarde. El resto del día podés subirte a La Trochita hasta Nahuelpan, recorrer el Parque Nacional Los Alerces o, en primavera, darte una vuelta por Trevelin para ver los tulipanes y, más adelante, las peonías. Y si te quedaste con ganas de más campo, en Patagonia Experiencias también encontrás cabalgatas familiares en la misma zona.
Para planificar tu viaje
- Cuándo ir: se realiza todo el año; primavera y verano regalan los días más largos y los valles más verdes.
- Dónde: Chacra Los Álamos, Ruta 259, a unos 7 km de Esquel, pocos metros después del control policial de la entrada a la ciudad (Chubut).
- Duración: la salida más elegida dura unas 2 horas; hay circuitos de medio día y día completo.
- Para quién: apta para todos los niveles, no hace falta experiencia previa.
- Valor de referencia: $50.000 en Patagonia Experiencias, con seña de $7.500 para asegurar el lugar. Al reservar sumás 5.000 Patagonia Puntos.
- Qué llevar: pantalón largo y cómodo, calzado cerrado con algo de taco, campera rompeviento, protector solar, anteojos y agua.
Hay algo que solo pasa arriba de un caballo: el paisaje deja de ser una postal y se vuelve camino. Esquel, con sus cerros y su cordillera de fondo, es el lugar perfecto para vivirlo. Ensillá, respirá hondo y dejate llevar.
Foto: Chacra Los Álamos.


