NeuquénCopahue duplica sus termasEl complejo pasará de 4.000 a 8.000 m², con circuito colectivo, decenas de cabinas, hotel y restaurante propios.
Nº 10
Del Fitz Roy al anillo de fuego: glaciares, pingüinos, ballenas, tulipanes y las experiencias para vivirla


Esta primavera la Patagonia se mueve de punta a punta: vuelven los pingüinos, florecen los campos de la cordillera y el Valle, Bariloche se sienta a la mesa y todo el sur se prepara para el eclipse del 6 de febrero. En esta edición recorremos las seis provincias y te contamos cómo vivir cada destino con experiencias que podés reservar online.
Las imágenes de Chubut fueron cedidas por la Agencia Chubut Turismo.
Apoyan este proyecto


Sábado 6 de febrero · 11:52 en Esquel · más de siete minutos de anularidad
Pocas veces en la vida se puede ver algo así. El sábado 6 de febrero de 2027, a media mañana, la Luna se va a poner justo delante del Sol y lo va a dejar convertido en…

Sábado 6 de febrero · 11:52 en Esquel · más de siete minutos de anularidad
Pocas veces en la vida se puede ver algo así. El sábado 6 de febrero de 2027, a media mañana, la Luna se va a poner justo delante del Sol y lo va a dejar convertido en un anillo de luz suspendido sobre la cordillera. Durante más de siete minutos, en plena Patagonia, el cielo va a cambiar de color, la temperatura va a bajar y las sombras se van a volver extrañas. Y no va a volver a pasar en la región hasta 2048.
En un eclipse solar anular la Luna está un poco más lejos de la Tierra y no alcanza a tapar todo el disco solar: deja un borde brillante, el famoso anillo de fuego. La franja donde se ve completo atraviesa el sur del continente y pasa a unos 10 kilómetros de Esquel, con el Parque Nacional Los Alerces adentro. Afuera de esa franja se verá un eclipse parcial, pero el anillo solo aparece en el camino central.
Más: el fenómeno cae en el fin de semana largo de Carnaval, en plena temporada de verano. Chubut espera unos 30.000 turistas, y las provincias vecinas arman su propia agenda de actividades.
El Viejo Expreso Patagónico tendrá dos salidas especiales a la estación Nahuelpan, a unos 500 metros de la línea central del eclipse. Una, temprano, con desayuno, almuerzo, guía y anteojos certificados, se vende a través de las agencias locales. La otra sale a media mañana, con venta al público, y llega antes del anillo de fuego. En Nahuelpan habrá gastronomía, feria y puestos de anteojos.
Más de seis campamentos astronómicos en la zona de Esquel, con guías y anteojos homologados.
Observación en la Reserva Natural Urbana Laguna La Zeta, a minutos del centro.
Excursiones de día completo a Piedra Parada, también dentro de la zona del eclipse.
Observación guiada y charlas gratuitas para familias en la Plaza del Cielo.
Río Negro prepara su propia agenda: tres días de actividades en Las Grutas y Playas Doradas, la competencia de aguas abiertas OWeclipse 2027 y propuestas de astroturismo en Viedma, El Bolsón y el Cerro Perito Moreno.
Contratá tu experienciaAstroturismo y Aventura en Lago Rosariodesde $261.000Reservar
1La franja central pasa a unos 10 km de la ciudad. Plaza del Cielo con charlas gratuitas y Laguna La Zeta.
2Dos salidas especiales del Viejo Expreso a 500 m de la línea central.
3Lagos y bosque milenario dentro de la franja de anularidad.
4El valle galés, con campamentos astronómicos y vistas abiertas a la cordillera.
5Excursiones de día completo a uno de los paisajes más impactantes de la meseta.
6Astroturismo con telescopios y cielo nocturno lejos de las luces.
7Refugio La Esperanza: dos jornadas con telescopios, lobos marinos y cielo austral.
8Tres días de actividades y la competencia de aguas abiertas OWeclipse 2027.
9Propuestas de astroturismo en la Comarca, el Cerro Perito Moreno y la capital rionegrina.
Miralo solo con anteojos certificados. Reservá alojamiento y excursiones con tiempo: se esperan 30.000 visitantes.


La 13ª edición cerró con récord de público, Córdoba como invitada y una trucha patagónica con Plato de Oro
Bariloche se comió el finde largo: la 13° edición de Bariloche a la Carta cerró con unas 40 mil personas recorriendo su feria y un alcance de 12 millones en redes.

La 13ª edición cerró con récord de público, Córdoba como invitada y una trucha patagónica con Plato de Oro
Bariloche se comió el finde largo: la 13° edición de Bariloche a la Carta cerró con unas 40 mil personas recorriendo su feria y un alcance de 12 millones en redes. Una semana a pura cocina patagónica, con Córdoba como provincia invitada y cocineros de Argentina y Chile.
El festival gastronómico más grande de la Patagonia volvió a demostrar por qué es una cita obligada de la primavera. Además de la feria frente al lago, el Circuito Gastronómico sumó platos pensados especialmente para el evento en restaurantes de toda la ciudad.
Los productores rionegrinos tuvieron su espacio con quesos, dulces, frutas, sidras, vinos de bodegas provinciales, infusiones, miel y conservas. Y hubo estreno: la aplicación de Punto Río Negro, pensada para conectar a los visitantes con productos y productores de la provincia.
Esta edición tuvo un fuerte acento binacional, con cocineros y referentes de Chile compartiendo fogones con los argentinos. Hubo también lugar para las nuevas generaciones: estudiantes de gastronomía de Bariloche dieron una clase de cocina regional que se llevó aplausos.
Con una ocupación cercana al 80% en el feriado y la ciudad recién elegida por Lonely Planet entre los mejores destinos para 2027, Bariloche llega al verano con viento a favor. Si te quedaste con ganas, el Circuito Gastronómico deja varias direcciones anotadas para tu próxima visita.
Ramírez está al frente de Brazarte, la cocina del hotel Sheraton de Bariloche, y su propuesta fue la más votada por el público de la edición 2026, con 534 votos. El año pasado ya se había quedado con el mismo premio gracias a “Cordillera secreta”, así que el doblete lo deja como uno de los nombres a seguir en la escena gastronómica de la cordillera.
El plato es un homenaje a la despensa de la provincia: trucha patagónica como protagonista, una emulsión beurre blanc preparada con vermut Piuke, manzanas del Valle, mousseline de nabo y zanahoria glaseada. Montaña, valle y producción local en un mismo bocado.
La combinación de trucha y manzana no solo brilló en el Plato de Oro: también apareció en la mejor entrada del certamen. Y el mejor postre llevó un nombre que lo dice todo: “Recorrido dulce por Río Negro”.
Por su parte, el Menú Punto Río Negro quedó en manos de Solís, con una propuesta que recorrió frutillas, miel, frambuesas, cordero, langostinos, ciervo, avellanas y chocolate. Un mapa comestible de la provincia, de la costa a la cordillera.
Durante el festival, la feria Punto Río Negro reunió a unos 40 productores de las cuatro regiones rionegrinas, junto a bodegas, hacedores y emprendimientos. Frutas finas, carnes de la Región Sur, trucha de la cordillera, mariscos y frutos secos fueron parte de una vidriera que mostró por qué la identidad gastronómica de la provincia está en su mejor momento.





Bariloche a la Carta 2026 dejó más que platos premiados: en el espacio Punto Río Negro, más de 40 productores y emprendimientos rionegrinos vendieron sus productos durante cuatro jornadas y generaron un movimiento cercano a los $100 millones. Hubo stands que se quedaron sin mercadería y tuvieron que pedir refuerzos.
El gran festival gastronómico de Bariloche volvió a ser la vidriera perfecta para los sabores de la provincia. Vinagres, alfajores, jarabes, mieles, vermut e infusiones de las cuatro regiones rionegrinas se cruzaron con un público que llegó con ganas de probar y llevarse algo rico a casa.
Vinagre de sidra El Manzanar: un producto con diez años de desarrollo que se agotó el último día; hubo que reponer botellas desde El Bolsón.


La colonia continental de pingüinos de Magallanes más grande de Sudamérica abre una nueva temporada
Cada septiembre, la estepa chubutense se llena de un sonido inconfundible: el rebuzno de miles de pingüinos de Magallanes que vuelven, puntuales, al mismo pedazo de costa donde nacieron.

La colonia continental de pingüinos de Magallanes más grande de Sudamérica abre una nueva temporada
Cada septiembre, la estepa chubutense se llena de un sonido inconfundible: el rebuzno de miles de pingüinos de Magallanes que vuelven, puntuales, al mismo pedazo de costa donde nacieron. Punta Tombo es la colonia continental de pingüinos de Magallanes más grande de Sudamérica y uno de los grandes espectáculos de fauna del planeta. Y está a poco más de cien kilómetros de Trelew.
La llegada impresiona antes de bajar del auto. La ruta de ripio atraviesa campos abiertos, guanacos y choiques, y de golpe la meseta se termina en una punta de piedra que se mete en el Atlántico. Ahí, entre matas de jarilla y quilembai, aparecen las primeras cuevas. Y después otras. Y otras. Hasta donde da la vista.
La pingüinera ocupa una franja de costa de unos tres kilómetros de largo dentro del Área Natural Protegida Punta Tombo, creada por la provincia en 1979. Los machos llegan primero, a fines de septiembre, para reacondicionar el nido; después llegan las hembras y, entre octubre y noviembre, las parejas incuban los dos huevos por turnos. En diciembre nacen los pichones, bolas de plumón gris que esperan en la cueva mientras los padres van y vienen del mar con alimento.
Lo que más sorprende es la cercanía. El circuito se recorre por senderos señalizados y pasarelas de madera que cruzan la colonia: los pingüinos caminan a un metro, cruzan por debajo de los puentes y siguen su camino como si los visitantes no existieran. La regla es simple: ellos tienen siempre prioridad de paso. Nunca hay que tocarlos ni alimentarlos, y hay que mantener la distancia indicada por los guardafaunas.
Punta Tombo es también un lugar para mirar el cielo y el mar. Sobre la costa se ven cormoranes, gaviotas, skúas y ostreros; en el agua, toninas y lobos marinos; y en la estepa, maras, guanacos y choiques que se cruzan en el camino. El Centro de Interpretación Fernando Tombo, en el acceso, cuenta la biología de la especie, sus migraciones de miles de kilómetros hacia el norte y las amenazas que enfrenta en el mar.



Contratá tu experienciaPunta Tombodesde $162.000Reservar

Caminos habilitados, entradas online y las últimas semanas de ballenas francas
Buenas noticias para los que tenían Península Valdés en la agenda: después de las lluvias de la semana pasada, los caminos internos de ripio ya están habilitados y el…

Caminos habilitados, entradas online y las últimas semanas de ballenas francas
Buenas noticias para los que tenían Península Valdés en la agenda: después de las lluvias de la semana pasada, los caminos internos de ripio ya están habilitados y el área protegida recibe un flujo de visitantes similar al del año pasado. Y para entrar más rápido, ahora conviene llegar con el ticket digital ya comprado.
Estamos en el tramo final de la temporada de ballenas francas australes, así que todavía hay tiempo para ver a las madres con sus crías, sumarte a un avistaje embarcado en Puerto Pirámides o recorrer las loberías de la costa. Las excursiones organizadas siguen saliendo y la península está lista para recibirte.
Un solo consejo de ruta: aunque los caminos están abiertos, todavía puede quedar barro en algunos tramos. Manejá con calma, respetá las velocidades y dale tiempo al viaje, que las distancias dentro de la península son largas.
La administración del área está promoviendo la venta anticipada de tickets digitales para agilizar el paso por la Portada del Istmo Ameghino, que es donde se forman las filas en los días de mucho movimiento. Comprás desde el celu, llegás y seguís. También se reforzó el sistema Telepase para pobladores de Puerto Pirámides y propietarios rurales, lo que descomprime todavía más el acceso.
Centro de Interpretación del Istmo: se mejoró la circulación para que el ingreso sea más fluido en los días de alta demanda. Ahí mismo, los informantes turísticos te pasan datos de mareas, loberías y normas de conservación: preguntales antes de arrancar, porque la marea define mucho lo que vas a ver.
Punta Pirámide: estrena sendero elevado y pasarelas hechas con madera plástica reciclada, pensadas para aguantar el viento y la sal. Es uno de los rincones más lindos para ver lobos marinos desde el acantilado.
Dónde: Área Natural Protegida Península Valdés, con acceso por la Portada del Istmo Ameghino, en el camino desde Puerto Madryn.


Contratá tu experienciaSolo Ballenas / Tour y Traslados a Peninsula Valdesdesde $135.000ReservarLeer sobre la Patagonia es lindo. Vivirla es otra cosa. En patagoniaexperiencias.com reunimos excursiones verificadas de prestadores locales, con reserva online, pago seguro y la posibilidad de asegurar tu lugar con una seña. Además, cada reserva suma puntos en Patagonia Puntos para usar en tu próximo viaje.
Costa y meseta · Chubut
Sussanich TurismoPenínsula ValdésPuerto Pirámides, Chubut · 11 hs$135.000Reservá online
Forastero TourPingüinera Punta TomboTrelew, Chubut · 10 horas$144.000Reservá online
Sussanich TurismoPunta Loma con City TourPuerto Madryn, Chubut · 2 horas y media$75.000Reservá online
Forastero TourTour Valle Inferior Río ChubutGaiman, Chubut · 8 horas$117.000Reservá online
Sussanich TurismoDoradilloPuerto Madryn, Chubut · 3 horas$82.500Reservá online
Forastero TourDique Florentino AmeghinoChubut · 8 horas$144.000Reservá onlinePrecios por persona publicados en patagoniaexperiencias.com al cierre de esta edición. Sumás puntos con cada reserva.
Limits AdventureTrevelin Full Day – Con Visita Al Campo De TulipanesTrevelin, Chubut · 10 horas$250.000Reservá online
MerakiSurRuta Galesa Con PeoniasTrevelin, Chubut · medio día$162.000Reservá online
Tierra del Fuego AdventureLagos Off RoadUshuaia, Tierra del Fuego · 8 horas$207.000Reservá online
Limits AdventureRafting En CorcovadoCorcovado, Chubut · 3 horas$95.000Reservá online
MerakiSurAstroturismo y Aventura en Lago RosarioLago Rosario, Chubut · 8 horas$261.000Reservá online
Tierra del Fuego AdventureTrekking Laguna EsmeraldaUshuaia, Tierra del Fuego · 6 horas$148.500Reservá online
Limits AdventureExpedicion Menendez (Glaxiar)Parque Nacional Los Alerces · 8 horas$410.000Reservá online
MerakiSurPiedra ParadaGualjaina, CHUBUT · día completo$250.000Reservá online
Tierra del Fuego AdventureSabores del BeagleUshuaia, Tierra del Fuego · 8 horas$207.000Reservá online

28 de Julio suma un atractivo más a la Ruta 7 Huella Galesa
El Valle Inferior del Río Chubut tiene su propio campo de tulipanes.

28 de Julio suma un atractivo más a la Ruta 7 Huella Galesa
El Valle Inferior del Río Chubut tiene su propio campo de tulipanes. En 28 de Julio, el parque Tir Halen vive su primera temporada y suma color a la primavera patagónica, a orillas del río.
El proyecto es de Juan Carlos Ledesma, el mismo productor que creó el famoso campo de tulipanes de Trevelin con Tulipanes Patagonia, distinguido este año por la Comisión de Turismo del Senado con la Mención de Honor al Mérito Turístico. Ahora la propuesta llega al Valle, como parte de la marca turística “28 de Julio – Inicio del Valle”.
Desde la tranquera se recorren 1.800 metros hasta el estacionamiento y desde ahí se sigue a pie por un sendero entre los canteros. La floración avanza día a día con el calor, así que cada visita es distinta: el paisaje puede cambiar por completo en pocos días.
Cuándo: durante octubre, mientras dure la floración.
Horario: todos los días, de 10 a 18.
Dónde: Ruta Nacional 25, kilómetro 85, a orillas del río Chubut, cerca de 28 de Julio. La entrada está a mano izquierda, con cartel.
Qué llevar: calzado cómodo, agua y mate.
Durante años, ver un campo de tulipanes en Chubut significaba cruzar la provincia de punta a punta hasta Trevelin, a unos 500 kilómetros de la costa. Ahora la primavera tiene una segunda casa en el Valle Inferior del Río Chubut. El proyecto fue anunciado por el intendente Luka Jones junto a Ana Chiabrando Rees y Juan Ledesma, de Tulipanes Patagonia, y el municipio acompañó con infraestructura, permisos y promoción.
El turismo del Valle apuesta fuerte a esta actividad: el Parque Tir Halen se suma como un atractivo más en la Ruta 7 Huella Galesa, el corredor que une Rawson, Trelew, Gaiman, Dolavon y 28 de Julio entre chacras, capillas y molinos. Después del campo de flores se puede seguir viaje a los molinos de Dolavon, a las casas de té de Gaiman o a la costanera de Rawson. Es un atractivo pensado para que el visitante se quede un día más en la región.



Contratá tu experienciaTour Valle Inferior Río Chubutdesde $117.000Reservar

Cuando terminan los tulipanes, Trevelin se tiñe de rosa y bordó entre noviembre y diciembre
Trevelin no se queda con los tulipanes. Cuando termina octubre, la cordillera chubutense recibe la segunda gran floración de la primavera: las peonías, grandes,…

Cuando terminan los tulipanes, Trevelin se tiñe de rosa y bordó entre noviembre y diciembre
Trevelin no se queda con los tulipanes. Cuando termina octubre, la cordillera chubutense recibe la segunda gran floración de la primavera: las peonías, grandes, perfumadas y de colores intensos, que florecen entre noviembre y diciembre.
El lugar para verlas es Taiyo Jardín Cordillerano, un campo de turismo floral en la zona de chacras de Trevelin, cerca de la Ruta Provincial 34 y de la Portada Sur del Parque Nacional Los Alerces. Son miles de plantas de distintas variedades, acomodadas en un jardín pensado para recorrer sin apuro y sacar fotos con la cordillera de fondo.
La floración es progresiva: empieza en noviembre y alcanza su mayor esplendor a mediados de diciembre. El cierre de temporada se celebra con la Fiesta de los Tapices, una de las propuestas más lindas del calendario de Trevelin.
La visita se puede combinar con otros imperdibles de la zona: las cascadas Nant y Fall, con un sendero fácil apto para todas las edades; el Molino Nant Fach, réplica de los molinos harineros de principios del siglo XX con su museo de la colonización galesa; y los viñedos Nant y Fall, pioneros del vino en el valle.
Cuándo: noviembre y diciembre, con el pico de floración a mediados de diciembre.
Dónde: Taiyo Jardín Cordillerano, zona de chacras de Trevelin, Chubut.
Cómo llegar: desde Esquel son unos 25 kilómetros por ruta asfaltada hasta Trevelin.
Qué llevar: abrigo liviano, protector solar y la cámara cargada.
Noviembre es el mes en que Trevelin cambia de flor. Cuando los últimos tulipanes se despiden, los capullos de las peonías empiezan a abrirse en la zona de chacras, y en pocas semanas el jardín se transforma en un mar de pétalos rosados, blancos, fucsias y bordó, con un perfume que se siente desde el camino.
Las peonías son plantas que tardan años en dar flor y florecen una sola vez por temporada, durante pocas semanas. Por eso cada visita es única: el paisaje de la primera quincena de noviembre no es el mismo que el de mediados de diciembre, cuando el campo llega a su máximo esplendor.



Contratá tu experienciaRuta Galesa Con Peoniasdesde $162.000Reservar
Pasarelas, navegaciones y minitrekking en el corazón del Parque Nacional Los Glaciares
Hay un sonido que nadie olvida. Primero un crujido seco, como un trueno que nace adentro del hielo.

Pasarelas, navegaciones y minitrekking en el corazón del Parque Nacional Los Glaciares
Hay un sonido que nadie olvida. Primero un crujido seco, como un trueno que nace adentro del hielo. Después, el silencio. Y de golpe, una pared azul del tamaño de un edificio que se desprende y cae al lago levantando una ola. El glaciar Perito Moreno no se mira: se escucha, se siente y se espera.
Es la gran estrella del Parque Nacional Los Glaciares, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981, y está a unos 80 kilómetros de El Calafate. Su frente se levanta unos 60 metros sobre las aguas del lago Argentino y se extiende por varios kilómetros de hielo agrietado, con tonos que van del blanco al azul eléctrico según la luz del día.
El circuito de pasarelas de la península de Magallanes es la forma más accesible de vivirlo. Son varios kilómetros de senderos y miradores de distintos niveles, aptos para todas las edades, que bajan hasta quedar enfrente del frente de hielo. Lo ideal es dedicarle varias horas, recorrer sin apuro y elegir un mirador para esperar el próximo desprendimiento.
Desde el puerto Bajo de las Sombras salen las navegaciones que se acercan a la pared por el brazo Rico del lago, para dimensionar desde el agua la escala del glaciar. Y para los que quieren más, el minitrekking propone ponerse grampones y caminar sobre el hielo con guías especializados, entre grietas, sumideros y lagunas azules. Es una de las experiencias más buscadas de la Patagonia y conviene reservar con anticipación.
El Calafate creció de cara al lago Argentino y hoy es la puerta de entrada al parque, con aeropuerto, una oferta gastronómica que gira alrededor del cordero patagónico y propuestas para todos los días del viaje: navegaciones a otros glaciares del parque, estancias, la Reserva Laguna Nimez para ver aves y el Glaciarium, un centro de interpretación dedicado al hielo patagónico.
El parque se visita todo el año, pero la primavera y el verano son ideales: días largos, todas las excursiones funcionando y temperaturas más amables. En otoño, los bosques de lengas se tiñen de rojo y la postal cambia por completo.
Llevá abrigo en capas, rompevientos y protector solar: el reflejo del hielo engaña. Calculá al menos un día completo para el glaciar y sumá otro para navegar. Y si vas a El Chaltén, la Capital Nacional del Trekking, queda a unas tres horas por ruta: combinarlos es el viaje patagónico por excelencia.


La Laguna de los Tres, el trekking soñado, y el mejor lodge del país por quinto año
La última subida te deja sin aire. La vista, también. Al final del sendero más famoso de El Chaltén aparece la Laguna de los Tres, turquesa, con el Fitz Roy de granito…

La Laguna de los Tres, el trekking soñado, y el mejor lodge del país por quinto año
La última subida te deja sin aire. La vista, también. Al final del sendero más famoso de El Chaltén aparece la Laguna de los Tres, turquesa, con el Fitz Roy de granito elevándose justo enfrente. Es la foto que todo trekker sueña con tener.
El Chaltén nació en 1985 al pie de las montañas más impresionantes de la Patagonia, dentro del Parque Nacional Los Glaciares. Lo mejor es que los senderos salen del mismo pueblo: te calzás las botas en la puerta del hospedaje y arrancás a caminar.
Distancia: alrededor de 20 kilómetros ida y vuelta desde el pueblo.
Parada de lujo: la Laguna Capri, a mitad de camino, con su propia vista al Fitz Roy. Si no llegás arriba, ya vale la pena.
Salí temprano: las nubes suelen cubrir la cumbre a medida que avanza el día.
Llevá capas: arriba el viento es fuerte y la temperatura baja rápido.
Agua: los arroyos del parque son aptos para cargar, pero llevá recipiente.
Sin rastro: lo que llevás, lo traés de vuelta. El parque se cuida entre todos.
Primavera y verano son la mejor época: días larguísimos, todos los senderos habilitados y el pueblo en plena actividad.
La Patagonia volvió a subirse al podio de los World Travel Awards, los premios que muchos llaman los “Óscar del turismo”. Explora El Chaltén fue elegido el mejor lodge de la Argentina 2026 y ya suma cinco años seguidos con esa distinción.
Si alguna vez soñaste con despertarte frente a un glaciar, en el corazón de la capital nacional del trekking, este es el lugar. El lodge está en la Reserva de Conservación Los Huemules, sobre la Ruta Provincial 23, a unos 16 kilómetros de El Chaltén, con vista al Valle Eléctrico y al Glaciar Marconi, a un paso del macizo del Fitz Roy y del Parque Nacional Los Glaciares.
El premio llegó en la categoría Argentina’s Leading Lodge 2026, que reconoce al mejor alojamiento de naturaleza y montaña del país. En esta edición, Explora El Chaltén compitió con pesos pesados como Awasi Iguazú, Cavas Wine Lodge y Rosell Boher Lodge, y repitió el triunfo que ya había conseguido en 2022, 2023, 2024 y 2025.
Es un lodge chico y cuidado: tiene 20 habitaciones (17 estándar de unos 36 m² y tres suites de 60 m²), dos saunas, salas de masajes, cinco jacuzzis al aire libre y una cocina que trabaja con productos regionales. La propuesta gira alrededor de las exploraciones guiadas: caminatas por bosques y valles, salidas al Valle Eléctrico, a la Reserva Los Huemules y a distintos sectores de Los Glaciares.
La Patagonia no se quedó solo con una estatuilla. El Llao Llao Resort, Golf & Spa, el ícono de Bariloche, fue distinguido como el mejor resort de la Argentina y como el mejor resort familiar de Sudamérica. Dos premios más que confirman lo que cualquiera que haya pasado por el sur ya sabe: acá se viene a vivir experiencias de primer nivel.


La parrilla con historia del pueblo, el fruto del sur y una ciudad que baila folclore
“Hay que haber estado en La Tablita para conocer El Calafate”, dicen en el pueblo.

La parrilla con historia del pueblo, el fruto del sur y una ciudad que baila folclore
“Hay que haber estado en La Tablita para conocer El Calafate”, dicen en el pueblo. Desde 1968, la parrilla más antigua de la ciudad sirve el cordero patagónico que todo viajero viene a buscar después del glaciar.
La Tablita abrió sus puertas en 1968 y es la parrilla más antigua de El Calafate. En más de medio siglo pasaron por sus fuegos parrilleros que se volvieron parte de la leyenda del lugar, como Manuel Ruiz Villegas, que llegó en 1973, y Julio Almonacid, que se sumó en 1982. Hoy la conducen Gonzalo Aguilar y Diego Pérez, con un equipo de más de veinte personas que recibe comensales de todo el mundo como si fueran de la familia.
La casa se define como “historia y cultura popular”, y se nota: es de esos lugares que los vecinos recomiendan sin dudar y a los que los viajeros vuelven en cada visita. A la tradición le sumó detalles que hablan del cuidado por el producto, como las frutillas, moras, lechugas y tomates cherry de Chacra Las Moras, una huerta orgánica local que cultiva sin agroquímicos.
Cordero patagónico, el plato que hizo famosa a la casa.
Bife de chorizo, lomo, vacío y achuras, para los fieles de la vaca.
Empanadas de carne o queso, provoleta y lengüitas de cordero a la criolla para arrancar.
Trucha y salmón, si preferís pescado.
De postre, mousse de calafate, marquise de chocolate o panqueque con dulce de leche.
Un tinto de su cava, con etiquetas de Mendoza, Río Negro, Neuquén y Salta.
Si hay una cena para festejar el día del Perito Moreno, es acá. Funciona tanto para familias y grupos grandes como para una pareja que quiere sentarse sin apuro frente a una buena tabla de cordero. En temporada alta, reservá con anticipación.
Guardá lugar para el Salón de Whiskys & Maltas: tienen más de cien botellas a la vista, sobre todo de Speyside, y algunas se pueden probar por medida. Ideal para la sobremesa.
Este finde, El Calafate se pone las alpargatas: el viernes 16 y el sábado 17 de octubre llega la séptima edición de Calafate Baila, con unas 35 delegaciones y cerca de 1.200 bailarines locales y visitantes.
El encuentro folclórico cambia de casa este año y se muda al Anfiteatro del Bosque, un escenario al aire libre que le suma marco natural a la fiesta. Lo organiza el Ballet Folklórico La Gauchada junto a la Municipalidad de El Calafate, que se sumó como coorganizadora para dar una mano con la logística y la infraestructura.
Un detalle que habla del cariño puesto en la organización: se está instalando un piso de madera sobre el escenario para que los bailarines, algunos de los cuales zapatean descalzos, no tengan que hacerlo sobre el cemento.



Toninas, cormoranes y el pingüino de penacho amarillo en la costa norte de Santa Cruz
Un pingüino con cejas amarillas y cara de pocos amigos. El pingüino de penacho amarillo es una de las estrellas de Puerto Deseado, en la costa norte de Santa Cruz, donde…

Toninas, cormoranes y el pingüino de penacho amarillo en la costa norte de Santa Cruz
Un pingüino con cejas amarillas y cara de pocos amigos. El pingüino de penacho amarillo es una de las estrellas de Puerto Deseado, en la costa norte de Santa Cruz, donde una ría de aguas turquesa se mete tierra adentro entre acantilados rojizos llenos de vida.
Es una de las pocas rías de Sudamérica: un antiguo valle de río invadido por el mar. Navegarla es meterse en un santuario: toninas overas que acompañan la embarcación, colonias de cormoranes (entre ellos el cormorán gris, una rareza), lobos marinos y aves marinas por todos lados. Charles Darwin pasó por acá en 1833 y quedó fascinado. No es para menos.
Frente a la costa, la Isla Pingüino es parte de un Parque Interjurisdiccional Marino y alberga la colonia de pingüinos de penacho amarillo, que llegan en primavera y se quedan hasta el final del verano. También hay pingüinos de Magallanes, lobos y elefantes marinos. La visita se hace con embarcación autorizada y es una de las experiencias de fauna más exclusivas del país.
Puerto Deseado es una de las ciudades más antiguas de la Patagonia. Su nombre viene del Desire, la nave del corsario inglés Thomas Cavendish, que llegó a estas aguas en 1586. Siglos después, la ría fue escala de expediciones científicas y de los primeros pobladores que levantaron el pueblo de cara al mar.
El casco histórico conserva la vieja estación del ferrocarril que unía la costa con el interior santacruceño, hoy convertida en museo, y miradores naturales sobre la ría que al atardecer se tiñen de rojo. Muy cerca, el Cañadón Quitapeñas y los acantilados de la costa ofrecen caminatas con vistas abiertas al Atlántico.
Las salidas por la ría se hacen con prestadores habilitados y duran unas horas. En el recorrido es común que las toninas overas, blancas y negras, naveguen junto a la embarcación saltando en la estela. Después aparecen las islas de los cormoranes, los lobos marinos y, si el mar acompaña, el desembarco en Isla Pingüino, donde viven los pingüinos de penacho amarillo.
Puerto Deseado está sobre la costa norte de Santa Cruz, a unos 290 kilómetros de Caleta Olivia. Conviene reservar las excursiones con anticipación y dejar días de margen, porque las salidas al mar dependen del viento. La mejor época para ver a los pingüinos de penacho amarillo va de noviembre a marzo.


El volcán Lanín, el lago Huechulafquen y Quila Quina, la playa soñada del Lácar
Un cono perfecto, nevado todo el año, que se refleja en un lago enorme.

El volcán Lanín, el lago Huechulafquen y Quila Quina, la playa soñada del Lácar
Un cono perfecto, nevado todo el año, que se refleja en un lago enorme. El Volcán Lanín, con sus 3.776 metros, es el gran símbolo de Neuquén y del Parque Nacional que lleva su nombre. Y la mejor forma de verlo es desde las orillas del lago Huechulafquen.
Desde Junín de los Andes, un camino de ripio se mete entre la estepa y el bosque hasta el lago. A medida que avanzás, el Lanín va apareciendo cada vez más grande, hasta que lo tenés de frente, dominando todo el horizonte. Sobre la costa hay áreas de acampe, hosterías y playas donde el agua es transparente.
Miradores: paradas sobre la costa con la vista completa del volcán y el lago.
Navegación: desde Puerto Canoa salen embarcaciones hacia los lagos Paimún y Epulafquen, entre paredes de bosque y el Lanín siempre presente.
Senderismo: caminatas cortas y largas por el Parque Nacional, como la del Salto del Claro o la Cascada El Saltillo.
Pesca deportiva: la zona es famosa en el mundo por la pesca con mosca; la temporada abre en noviembre.
Cultura mapuche: comunidades de la zona ofrecen gastronomía y artesanías propias.
Arena clara, agua transparente, cerros cubiertos de bosque y una comunidad mapuche que recibe a los visitantes: Quila Quina es la escapada más linda desde San Martín de los Andes y una de las playas más queridas de toda la Patagonia.
Hay lugares que se disfrutan desde el camino. Quila Quina es uno de ellos. Apenas dejás atrás el centro de San Martín de los Andes, el lago Lácar empieza a asomar entre los árboles, cambia de azul a verde según la luz y, cuando llegás al mirador del ingreso, la postal ya te ganó: una bahía mansa, la costa recortada por los cerros y la sensación de haber encontrado un rincón secreto de la cordillera neuquina. Y eso que todavía no pisaste la arena.
Quila Quina es una pequeña villa sobre la margen sur del lago Lácar, a unos 18 kilómetros de San Martín de los Andes y dentro del Parque Nacional Lanín. Es, al mismo tiempo, territorio de una comunidad mapuche que vive en la zona y que forma parte de la experiencia: sus puestos de artesanías, sus dulces y productos regionales, y las cabalgatas que organizan sus familias le dan al lugar una identidad que va mucho más allá de la playa.
Su fama no es casual: viajeros de todo el mundo la ubicaron entre las playas más lindas de Sudamérica. La razón salta a la vista: agua dulce y cristalina, una costa amplia para tirarse al sol y un telón de fondo de bosque andino que no tiene nada que envidiarle a ningún paraíso tropical.
Hay dos maneras de llegar y las dos valen la pena. Por tierra, saliendo de San Martín de los Andes hacia el sur por la Ruta 40, el camino de los Siete Lagos, y tomando luego el desvío de ripio que baja hasta la villa. Es un trayecto corto pero de montaña, con curvas y tramos angostos, así que conviene manejar tranquilo y disfrutar de las vistas.
La otra opción es la más romántica: cruzar el lago Lácar en embarcación desde el muelle de San Martín de los Andes. Navegar con la ciudad alejándose a tus espaldas y la costa boscosa acercándose de a poco es una experiencia en sí misma. Muchos combinan las dos: van por tierra en una excursión guiada con parada en el mirador y vuelven en catamarán al atardecer.
Playa y lago: el sector conocido como La Puntilla es el gran punto de encuentro para tomar sol, nadar en verano o remar en kayak sobre un agua increíblemente transparente.
Sendero El Cipresal: un recorrido interpretativo corto y accesible entre cipreses, ideal para hacer en familia.
Cascada y arte rupestre: a pocos kilómetros de la playa podés visitar la cascada del arroyo Grande y pinturas rupestres que hablan de la historia antigua de la región.

El Giganotosaurus, huellas fósiles y un lago inmenso a 80 km de Neuquén capital
A unos 80 kilómetros de la capital neuquina, sobre la Ruta Nacional 237, hay un pueblo donde los dinosaurios siguen mandando.

El Giganotosaurus, huellas fósiles y un lago inmenso a 80 km de Neuquén capital
A unos 80 kilómetros de la capital neuquina, sobre la Ruta Nacional 237, hay un pueblo donde los dinosaurios siguen mandando. Villa El Chocón junta un museo con uno de los carnívoros más grandes que caminaron la Tierra, huellas fósiles a orillas de un lago inmenso y cañadones que cuentan cien millones de años de historia.
Llegás por la estepa, con el horizonte abierto y la ruta que baja hacia el valle del Limay, y de golpe aparece un cartel con una cabeza de dinosaurio que te da la bienvenida. No es casualidad: acá, en 1993, un aficionado a la paleontología encontró los restos de un gigante que puso a este rincón de la Patagonia en el mapa paleontológico del mundo. Hoy Villa El Chocón es una escapada perfecta para hacer en familia, para cortar el viaje rumbo a la cordillera o para pasar un fin de semana distinto entre fósiles, agua y paredes de roca color ladrillo.
El Museo Paleontológico Ernesto Bachmann es la parada obligada. Nació en 1997, después del hallazgo del Giganotosaurus carolinii, el “lagarto gigante del sur”: un terópodo de unos 14 metros de largo que vivió hace alrededor de 100 millones de años. Pararte debajo de su esqueleto, con esas mandíbulas enormes apuntando al techo, es de esas experiencias que no se olvidan, tengas 6 o 60 años.
Pero el museo no se queda ahí: sus salas reúnen piezas originales y réplicas de otros habitantes del Cretácico neuquino, fósiles marinos, troncos petrificados, minerales y geodas. Y para los más chicos hay una propuesta que es un golazo: “Paleontólogo por un día”, donde con chaleco, pincel y pala desentierran réplicas de fósiles como verdaderos científicos. Consultá al llegar, porque depende del clima y de la disponibilidad del equipo del museo.
Ver huesos en un museo es increíble, pero pisar el mismo suelo que pisaron ellos es otra cosa. En la costa del lago Ezequiel Ramos Mexía se conservan huellas fósiles de dinosaurios, marcadas en la roca hace millones de años. Es uno de los circuitos turísticos del pueblo y una caminata corta que deja a todos mirando el piso con lupa imaginaria, tratando de adivinar el andar de esos gigantes por la región.
Si te gusta caminar, Villa El Chocón tiene su lado más salvaje. El Cañadón Escondido es una quebrada que la erosión talló entre paredes de arenisca y arcilla, con franjas rojizas y amarillentas que funcionan como un libro abierto de geología. El sendero es de arena, de dificultad baja, y lo ideal es hacerlo con guía: te van a mostrar detalles que solo no verías, como restos fósiles incrustados en la roca.
Los Gigantes, en cambio, son los acantilados que custodian el lago. Se puede llegar combinando un tramo en auto y otro a pie, o desde el agua, en lancha o kayak. Desde arriba, el contraste entre la roca colorada y el azul intenso del embalse es pura postal patagónica.
El pueblo se recuesta sobre el embalse Ezequiel Ramos Mexía, formado por el río Limay y con más de 800 kilómetros cuadrados de espejo de agua. Eso significa navegación, pesca desde costa o embarcado y atardeceres para sentarse a mirar sin apuro. La represa hidroeléctrica de El Chocón, una obra emblemática de la Norpatagonia, es otro de los circuitos para conocer, y los miradores sobre la costa te regalan las mejores vistas del conjunto. Ahora que la primavera estira los días, es el momento ideal para combinar museo a la mañana, cañadón a la tarde y mate frente al lago al caer el sol.
Dónde: Villa El Chocón, provincia de Neuquén, a orillas del lago Ezequiel Ramos Mexía.
Cómo llegar: desde la ciudad de Neuquén, unos 80 km por la Ruta Nacional 237, en dirección a Piedra del Águila y Bariloche.
Cuándo ir: todo el año. Primavera y otoño son ideales para caminar los cañadones; el verano suma lago y navegación.
Museo Ernesto Bachmann: abre todos los días; los menores de 7 años no pagan entrada. Confirmá horarios y valores antes de ir.

Trekking entre aguas turquesa, puentes colgantes y refugios en El Bolsón
Un río de agua tan transparente que parece pintado, puentes colgantes, bosque nativo y refugios de montaña donde te espera un plato caliente: el sendero al Cajón del…


Trekking entre aguas turquesa, puentes colgantes y refugios en El Bolsón
Un río de agua tan transparente que parece pintado, puentes colgantes, bosque nativo y refugios de montaña donde te espera un plato caliente: el sendero al Cajón del Azul es la caminata soñada de El Bolsón, y con la primavera vuelve a llenarse de mochilas.
Hay caminatas que se hacen por el destino y otras que se disfrutan paso a paso. La del Cajón del Azul es de las dos. Desde el primer tramo el río Azul te acompaña con ese color turquesa imposible, el bosque se cierra sobre el sendero y cada tanto aparece una playa de piedras redondas que invita a frenar, sacarse las zapatillas y meter los pies en el agua de deshielo. Al final del camino, el río se encajona entre paredes de roca y ruge en un cañón angosto: ese es el famoso “cajón”, y verlo desde arriba es una de las postales más poderosas de la Patagonia andina.
El Cajón del Azul es un encajonamiento del río Azul, en plena cordillera, al norte de El Bolsón, en la provincia de Río Negro. Forma parte del Área Natural Protegida Río Azul–Lago Escondido (ANPRALE), un territorio de valles, cerros y bosques que guarda la red de refugios de montaña interconectados más grande de Sudamérica. El refugio que lleva su nombre está a unos 600 metros sobre el nivel del mar, rodeado de bosque, y a unos diez minutos del cañón, donde se siente toda la fuerza del agua.
Después de un tiempo de recuperación del área, el ANPRALE reabrió en septiembre sus circuitos habilitados, y el tramo clásico desde Wharton hasta el Cajón vuelve a ser el gran protagonista de la temporada de trekking en la Comarca Andina.
La puerta de entrada más usada en primavera y verano es la Chacra Wharton, en la zona rural de Mallín Ahogado, a unos 15 kilómetros del centro de El Bolsón. Desde ahí arranca un sendero ancho, bien marcado y fácil de seguir, de dificultad media: hay subidas y bajadas, pero lo puede hacer cualquier persona con un estado físico razonable y buen calzado. Calculá entre tres y cuatro horas de ida, según tu ritmo y las paradas para fotos y chapuzones.
En el camino vas a cruzar puentes colgantes sobre el río, pasar por pozones de agua cristalina y atravesar sectores de bosque de coihues y cipreses. A unas dos horas de Wharton aparece La Playita, un refugio a orillas del río ideal para un primer descanso; más adelante, La Tronconada, y finalmente el refugio Cajón del Azul, desde donde caminás unos minutos hasta el cañón.


Ballenas a metros de la playa y el verano más templado de la Patagonia
¿Mar patagónico y agua templada en la misma frase? Sí, en Las Grutas.


Ballenas a metros de la playa y el verano más templado de la Patagonia
¿Mar patagónico y agua templada en la misma frase? Sí, en Las Grutas. Sobre el Golfo San Matías, en Río Negro, este balneario tiene las aguas más cálidas del litoral patagónico, y cada verano se llena de familias que vuelven año tras año. Si estás pensando en tus vacaciones, este es el momento de reservar.
El Golfo San Matías es una gran bahía semicerrada con aguas poco profundas que se calientan con el sol del verano. Sumale playas amplias y protegidas, y tenés el combo perfecto para meterte al mar en plena Patagonia.
Las grutas: las cuevas que el mar talló en los acantilados y le dan nombre al pueblo. Con marea baja se recorren caminando.
Piedras Coloradas y La Rinconada: playas con formaciones rojizas, ideales para la foto y para estar más tranquilo.
Fuerte Argentino: una meseta sobre el mar, con vistas amplias y atardeceres increíbles.
Mareas gigantes: la marea baja deja al descubierto cientos de metros de playa y piletones naturales.
Gastronomía de mar: pulpo, pescados del golfo y mariscos en las paradas del centro.
Mirá las mareas: organizá playa y paseos según la tabla del día.
Protección: el sol patagónico pega fuerte; protector, sombrero y reparo para el viento.
Las imágenes, tomadas desde el aire, muestran a la madre y al ballenato deslizándose sobre el fondo claro del golfo, con los acantilados de piedra típicos de ese tramo de costa como escenario. Una postal que confirma lo que los que conocen la zona ya saben: el Golfo San Matías es uno de los secretos mejor guardados para ver ballenas en la Patagonia, y muchas veces sin subirte a un bote.
Las ballenas francas australes eligen las aguas tranquilas del Golfo San Matías durante el invierno y la primavera para aparearse y criar a sus ballenatos. Las playas de Las Grutas son poco profundas cerca de la orilla, así que cuando sube la marea los animales pueden quedar muy cerca de la arena. Ver a una madre enseñándole a nadar a su cría desde la costa es una experiencia que no se olvida.
Mirá la tabla de mareas: con pleamar (marea alta) es cuando más se acercan a la playa.
Elegí un punto alto: las bajadas y los acantilados del balneario dan una vista privilegiada del golfo.
Llevá binoculares o usá el zoom del celu, y tené paciencia: el soplido en el horizonte es la primera pista.


Pingüinos, mar turquesa y Bahía Bustamante, el lodge de las algas
A 28 kilómetros de Camarones, la estepa se termina de golpe en un mar azul profundo y miles de pingüinos de Magallanes vuelven a sus nidos.

Pingüinos, mar turquesa y Bahía Bustamante, el lodge de las algas
A 28 kilómetros de Camarones, la estepa se termina de golpe en un mar azul profundo y miles de pingüinos de Magallanes vuelven a sus nidos. Cabo Dos Bahías es la costa más salvaje de Chubut y esta primavera está en su mejor momento.
Hay lugares que se ganan el viaje antes de llegar. El camino de ripio que sale de Camarones hacia el sur atraviesa campos abiertos, guanacos que te miran desde el alambrado y algún choique que cruza a toda velocidad. De repente aparecen las caletas, las rocas rojizas y un mar que cambia del turquesa al azul marino. Bajás del auto, sentís el viento salado y escuchás ese rebuzno inconfundible: llegaste a la pingüinera.
Cabo Dos Bahías es un Área Natural Protegida de 160 hectáreas en el departamento Florentino Ameghino, en la costa centro-sur de Chubut. Es chica en superficie pero enorme en experiencias: acá conviven pingüinos, lobos marinos, guanacos y aves marinas en un paisaje que todavía se siente virgen, lejos de las multitudes.
De septiembre a abril, los pingüinos de Magallanes ocupan el área para reproducirse. En esta época del año los vas a ver acomodando sus cuevas bajo los arbustos, haciendo guardia junto a los huevos y yendo y viniendo del mar por la playa de canto rodado. Más adelante, ya en pleno verano, aparecen los pichones con su plumón gris, una de las imágenes más tiernas de la Patagonia.
Lo mejor de Cabo Dos Bahías es la cercanía: la colonia se recorre por una pasarela de 470 metros que serpentea entre los nidos y termina frente a la costa. Así podés observar de cerca sin molestar a los animales, con el mar de fondo en cada foto.
Llevá binoculares, porque la lista de fauna es larga. En las restingas descansan lobos marinos de un pelo y de dos pelos; en el agua y sobre las rocas se ven cormoranes y petreles, y con suerte vas a cruzarte con el pato vapor no volador, una de las joyas de esta costa. En tierra, los guanacos se pasean con total tranquilidad, y no es raro ver choiques, zorros grises y peludos.
El paisaje es el otro gran protagonista: caletas escondidas, playas de piedra, rocas rojizas, islotes y un mar de un azul intenso que en los días de sol parece del Caribe. Es un paraíso para la fotografía, sobre todo con la luz suave de la mañana temprano o del atardecer.
Cabo Dos Bahías es el acceso al Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral y al Parque Provincial Patagonia Azul, uno de los grandes corredores de conservación marina del país. Si te quedás un par de días en Camarones, podés sumar una navegación hasta Islas Blancas para ver toninas y aves marinas, caminar los senderos costeros del parque y recorrer las playas tranquilas del pueblo.




La Trochita ya llevó a más de 3.000 pasajeros y las cabalgatas suben al Nahuel Pan
La primavera en la cordillera chubutense tiene banda sonora propia: el silbato de La Trochita.

La Trochita ya llevó a más de 3.000 pasajeros y las cabalgatas suben al Nahuel Pan
La primavera en la cordillera chubutense tiene banda sonora propia: el silbato de La Trochita. En casi tres semanas, el Viejo Expreso Patagónico ya llevó a más de 3.000 pasajeros entre Esquel y El Maitén, y como los trenes vienen saliendo llenos, sumó salidas del lunes 26 al sábado 31 de octubre.
Si venías pensando en subirte, esta es la semana. Hay viajes en los dos tramos que funcionan esta temporada: el clásico Esquel–Nahuelpan, entre la estepa y los cerros, y la salida desde El Maitén, la capital de la trocha angosta, donde el paseo se completa con el Museo Ferroviario y los antiguos talleres en los que todavía se reparan las locomotoras a vapor.
Un dato que suma: La Trochita es el primer tren turístico que te deja viajar con tu mascota, en un coche señalizado especialmente para eso. Así que el perro también puede sacar la cabeza por la ventanilla.
Desde Esquel a Nahuelpan: es el recorrido más elegido. La formación de madera arranca desde la estación de Esquel, cruza la estepa con la cordillera de fondo y llega a Nahuelpan, la parada donde podés bajar, estirar las piernas y recorrer la comunidad antes de volver.
Desde El Maitén: ideal si te interesa la historia ferroviaria. Además del viaje, la salida incluye la visita al Museo Ferroviario y a los talleres, uno de los pocos lugares del mundo donde se siguen manteniendo trenes a vapor de trocha angosta.
Los trenes vienen completos hasta fin de mes y las nuevas fechas se agregaron justamente por la demanda. Varios días ya figuran agotados, así que lo mejor es entrar a la web oficial, elegir la fecha y sacar el pasaje con anticipación.
Cuándo: salidas del lunes 26 al sábado 31 de octubre, tanto en Esquel–Nahuelpan como desde El Maitén.
Contratá tu experienciaCabalgatas En Esqueldesde $50.000Reservar

De los viñedos de Chubut a la bodega con un dinosaurio en la cava
Pinot Noir y Chardonnay criados entre viento, estepa y cordillera: los vinos de Chubut salieron a mostrarse al país y dejaron una invitación clara para el verano.

De los viñedos de Chubut a la bodega con un dinosaurio en la cava
Pinot Noir y Chardonnay criados entre viento, estepa y cordillera: los vinos de Chubut salieron a mostrarse al país y dejaron una invitación clara para el verano. La provincia ya tiene 16 emprendimientos rurales de enoturismo y ocho experiencias boutique repartidos entre la costa, la meseta y la cordillera.
El 22 y 23 de octubre, Chubut llevó sus copas a las VI Jornadas Nacionales de Turismo del Vino, en Paraná, donde siete proyectos chubutenses ofrecieron degustaciones. Para el viajero, la lista es una hoja de ruta: son bodegas y viñedos que podés sumar a una escapada por el Valle, la Comarca o el sur de la provincia.
El clima extremo es la gran marca de estos vinos. Las variedades de ciclo corto, sobre todo Pinot Noir y Chardonnay, son las que mejor se adaptan, y el resultado son vinos frescos y con mucha personalidad, que maridan perfecto con la cocina local: frutos de mar, frutas finas, carnes, quesos y conservas artesanales.
Coslett, en Trelew.
Bardas al Sur, en Gaiman.
PILO, de Refugio del VIRCH, en el Valle Inferior del río Chubut.
Viñas de Nant y Fall, en Trevelin.
Otronia, en Sarmiento, en plena estepa del sur chubutense.
Contra Corriente y Callejón del Viento, que completan la selección provincial.
El programa Vinos y Sabores del Chubut une los viñedos con la gastronomía regional. En la costa y el Valle, las bodegas quedan cerca de Trelew, Gaiman y Puerto Madryn, ideales para combinar con un té galés o una tarde de ballenas. En la cordillera, Trevelin suma viñas a sus cascadas y tulipanes. Y en el sur, Sarmiento ofrece vino de estepa junto al Bosque Petrificado.
Dónde: viñedos en la costa y el Valle (Trelew, Gaiman), la cordillera (Trevelin) y el sur (Sarmiento).
Qué variedades buscar: Pinot Noir y Chardonnay.
Tip: coordiná la visita con cada bodega antes de ir, porque muchas son proyectos familiares.
Para probarlos todos juntos: el 6 y 7 de noviembre, Tierra, Mar y Vinos reúne bodegas de cinco provincias en Rada Tilly, con fuerte presencia chubutense.
Ballenas, pingüinos, tulipanes… y ahora también copas de Pinot Noir del fin del mundo. Chubut se toma, y se disfruta. ¡Salud!
En plena estepa neuquina, una familia de pioneros convirtió el desierto en viñedos. Hoy Familia Schroeder es mucho más que una bodega: es un almuerzo de autor frente a las vides, una copa de vino patagónico y un dinosaurio que descansa en la cava.
Todo empezó en 2001, cuando Herman Heinz Teodoro Schroeder, hijo de inmigrantes alemanes pioneros en la Patagonia, decidió invertir junto a sus hijos en viñedos en San Patricio del Chañar. A 39° de latitud sur, en una de las zonas vitivinícolas más australes del mundo, la familia transformó la estepa en un oasis verde y empezó a elaborar los vinos que hoy llevan el nombre de la Patagonia a muchas mesas.
Y entonces apareció la sorpresa: en 2003, en el terreno de la familia, se encontraron los restos de un titanosaurio que la ciencia bautizó Panamericansaurus schroederi en su honor. Por eso la línea insignia se llama Saurus, y por eso la visita guiada incluye una parada que no vas a ver en ninguna otra bodega: la cava del dinosaurio.
Por Saurus, el restaurante de la bodega: un salón cálido y refinado, vidriado de punta a punta, con vista abierta a las vides. La cocina es creativa y trabaja con productos frescos de la Patagonia, pensada para acompañar cada plato con los vinos de la casa. Es de esos almuerzos que se estiran hasta la sobremesa sin que nadie mire el reloj.


Naturaleza, historia y teatro de época a 35 km de Santa Rosa
A 35 kilómetros de Santa Rosa, un bosque de caldenes guarda un castillo de principios del siglo XX, más de 160 especies de aves y senderos para caminar sin apuro.

Naturaleza, historia y teatro de época a 35 km de Santa Rosa
A 35 kilómetros de Santa Rosa, un bosque de caldenes guarda un castillo de principios del siglo XX, más de 160 especies de aves y senderos para caminar sin apuro. La Reserva Provincial Parque Luro es la escapada perfecta para descubrir el lado más verde de La Pampa.
Imaginate un monte de árboles retorcidos, de copas anchas y sombra generosa, que se abre de golpe para mostrar una casona señorial con aires europeos. Alrededor, el canto de los pájaros, el crujido de las hojas secas bajo los pies y, con suerte, la silueta de un ciervo que cruza entre los troncos. Eso es Parque Luro: naturaleza, historia y silencio en un mismo lugar, a menos de media hora de la capital pampeana.
Es una reserva provincial de unas 7.600 hectáreas creada para proteger uno de los ecosistemas más característicos de la provincia: el bosque de caldén, un árbol nativo que solo crece en esta región del país y que es símbolo de La Pampa. Dentro del área conviven médanos, bajos y salitrales, con paisajes que cambian a medida que avanzás por los caminos internos.
Su historia es tan atractiva como su paisaje. A comienzos del siglo XX, el lugar fue una estancia de caza llamada San Huberto, donde se introdujeron por primera vez en la Argentina el ciervo colorado y el jabalí europeo. Pedro Olegario Luro, su propietario, mandó levantar en 1905 la casona que hoy todos conocen como “el castillo”.
La gran estrella de la visita es El Castillo, convertido en museo y declarado Monumento Histórico Nacional. Conserva su diseño original y buena parte del mobiliario de época, así que recorrerlo es como asomarse a la vida de las grandes estancias de principios del siglo pasado. Las visitas son guiadas, en grupos reducidos y salen desde el Centro de Interpretación, donde conviene preguntar apenas llegás por los turnos del día.
El recorrido histórico se completa con la sala de carruajes, donde se exhiben coches antiguos, el tambo modelo y el Tanque del Millón, otra de las construcciones que cuentan cómo funcionaba aquella estancia pionera.
Para los que prefieren el aire libre, la reserva tiene cinco senderos naturales de baja dificultad, ideales para hacer en familia. Caminando entre los caldenes vas a descubrir huellas, nidos y miradores, y también un recorrido cultural que rescata la cosmovisión de los pueblos originarios y el trazado de una antigua rastrillada.
Parque Luro es un paraíso para la observación de aves: se registran más de 160 especies entre ambientes de monte y lagunas. La primavera es un gran momento para llevar los binoculares, con el bosque verde y las aves en plena actividad. Y si tenés paciencia y caminás en silencio, quizás te cruces con ciervos, zorros o jabalíes; el puma también habita la reserva, aunque es muy difícil de ver.
Si te enamorás del lugar, anotá una segunda visita para marzo y abril. En esa época llega la brama del ciervo colorado: los machos braman y se enfrentan entre los caldenes para conquistar a las hembras, y la reserva organiza salidas guiadas a miradores para vivirlo de cerca. Es uno de los espectáculos de naturaleza más impactantes del centro del país.
Parque Luro se suma fácil a una escapada a Santa Rosa: un día para la reserva, otro para recorrer la capital, la Laguna Don Tomás y los médanos de Toay. Si tenés más tiempo, seguí viaje hacia el sur hasta el Parque Nacional Lihué Calel, con sus sierras rosadas en plena llanura, para completar una ruta pampeana de naturaleza y patrimonio.
La propuesta, que estrenó su primera edición este año, es una visita guiada distinta: mientras recorrés los salones del castillo, actores y actrices recrean escenas de época que salen al cruce de los visitantes. La historia se centra en la familia Luro y en personajes ligados al lugar, como el paisajista Carlos Thays, y suma la recreación de la inauguración de un jardín de principios del siglo XX y la vida de quienes trabajaban en el antiguo coto de caza.


La colonia del Canal Beagle frente a la estancia más antigua de Tierra del Fuego
Cada primavera, miles de pingüinos vuelven a una islita baja del Canal Beagle, frente a la estancia más antigua de Tierra del Fuego.

La colonia del Canal Beagle frente a la estancia más antigua de Tierra del Fuego
Cada primavera, miles de pingüinos vuelven a una islita baja del Canal Beagle, frente a la estancia más antigua de Tierra del Fuego. Desde octubre y hasta abril, Isla Martillo es el lugar para verlos de cerca, escucharlos y hasta caminar entre ellos.
Imaginate el agua fría y quieta del Beagle, las montañas todavía con nieve de fondo y, sobre una costa de piedras, una procesión de pingüinos que va y viene del mar con ese andar torpe y encantador que nadie puede mirar sin sonreír. Algunos se zambullen, otros se acomodan en sus cuevas entre los pastos, y el sonido de la colonia —un rebuzno que parece de burro— lo llena todo. Así es la llegada a Isla Martillo, la pingüinera de Ushuaia, una de esas experiencias que justifican por sí solas el viaje al fin del mundo.
Es una pequeña isla del Canal Beagle, ubicada frente a la Estancia Harberton, unos 85 kilómetros al este de Ushuaia. En temporada la ocupa una colonia reproductiva de pingüinos de Magallanes, que llegan en primavera para armar sus nidos, poner los huevos y criar a los pichones hasta el final del verano. Con ellos conviven, en menor número, pingüinos papúa, fáciles de reconocer por su pico anaranjado, y de vez en cuando aparece algún pingüino rey, el más grande y elegante de todos, que se roba todas las fotos.
Hay dos grandes formas de conocer la pingüinera. La más común es la navegación: salís desde el muelle de Ushuaia o desde Puerto Almanza en catamarán, lancha o velero, y la embarcación se acerca a la costa de la isla para que veas la colonia desde el agua, sin desembarcar. Muchas salidas suman en el camino la Isla de los Lobos, la Isla de los Pájaros y el Faro Les Eclaireurs.
La otra es la joya de la corona: la caminata entre pingüinos. Con cupos reducidos y siempre con guía, desembarcás en la isla y recorrés un sendero marcado a pocos metros de los nidos, respetando las distancias y el ritmo de los animales. La opera @piratour, que ofrece salidas que combinan bus hasta Harberton y una corta navegación hasta la isla, y también navegaciones desde Ushuaia por las Islas Bridges con caminata incluida. Como los lugares son pocos, conviene reservar con anticipación, sobre todo en verano.


Contratá tu experienciaSabores del Beagledesde $207.000Reservar

Lagos Escondido y Fagnano en 4x4, la isla en bicicleta y un almacén museo frente al Beagle
Hay una Tierra del Fuego que no se ve desde la ciudad. Para conocerla hay que cruzar la cordillera por el Paso Garibaldi y meterse por huellas de bosque hasta la orilla…

Lagos Escondido y Fagnano en 4x4, la isla en bicicleta y un almacén museo frente al Beagle
Hay una Tierra del Fuego que no se ve desde la ciudad. Para conocerla hay que cruzar la cordillera por el Paso Garibaldi y meterse por huellas de bosque hasta la orilla de dos lagos inmensos: el Escondido y el Fagnano. La forma más divertida de hacerlo es en 4×4.
Saliendo de Ushuaia por la Ruta 3 hacia el norte, la ruta sube entre montañas hasta el Paso Garibaldi, el punto más alto del camino. Desde el mirador aparece el Lago Escondido, encajonado entre cerros y bosques, una de las postales clásicas de la isla. Más adelante espera el Fagnano, un lago de más de 100 kilómetros de largo que cruza la frontera con Chile.
Huellas de bosque: la camioneta deja el asfalto y avanza entre lengas, turbales y arroyos.
Orillas de lago: paradas en playas solitarias donde solo se escucha el viento.
Almuerzo: muchas salidas incluyen comida frente al lago, una parada que se recuerda.
Fauna: con suerte, aves acuáticas, zorros y huellas de castor.
Ropa: abrigo en capas y calzado que se pueda embarrar.
Día completo: reservá toda la jornada; vale la pena.
Combinalo: el día siguiente, Parque Nacional Tierra del Fuego o la Laguna Esmeralda.
Ushuaia ya tiene otra vez sus bicis públicas en la calle. BiciUshuaia arrancó la temporada 2026 con seis estaciones que funcionan solas, del puerto al aeropuerto, y estrena zonas para pedalear hasta el Tren del Fin del Mundo, el faro de Playa Larga y el sector del Pipo. Y lo mejor: los turistas también pueden usarlas.
La temporada se inauguró con una bicicleteada por la pasarela Luis Pedro Fique y los sectores Misión Alta y Baja, con cerca de cien ciclistas recorriendo la costa. Desde ese momento, las seis terminales quedaron habilitadas para retirar y devolver bicis por tu cuenta, sin atención personal.


Contratá tu experienciaLagos Off Roaddesde $207.000ReservarLo que viene en las seis provincias





NeuquénCopahue duplica sus termasEl complejo pasará de 4.000 a 8.000 m², con circuito colectivo, decenas de cabinas, hotel y restaurante propios.
Río NegroHotel Nevada, renovadoEl clásico de más de 70 años del centro de Bariloche reabrió con lobby nuevo, cuartos para familias y desayuno casero.
PatagoniaPesca: valores unificadosDesde el 1 de noviembre: residentes, $12.500 por día y $50.000 la temporada; nuevo permiso para países limítrofes.
ChubutLos Altares, por la Ruta 25Farallones rojizos y arte rupestre sobre el río Chubut, entre Las Plumas y Paso de Indios.
ChubutTrelew festeja sus 140 añosLa Fiesta del Pingüino celebra el aniversario de la ciudad con Bruno Arias, folklore y cumbia.
NeuquénBosque de Arrayanes, renovadoPuerto Quetrihué estrena pasarela, sanitarios y enfermería para recibir a los visitantes.
NeuquénTemplArte, alfajores de recuerdoLa fábrica familiar de San Martín de los Andes, con dulce de leche, frambuesa y línea sin TACC.
ChubutTorta galesa, paso a pasoLa torta negra de los colonos galeses, emblema del té en Gaiman. La receta, en la web.
Río NegroNavajas del Golfo San MatíasUna entrada de San Antonio Oeste con perlas de riesling y pera. La receta, en la web.
