A unos 80 kilómetros de la capital neuquina, sobre la Ruta Nacional 237, hay un pueblo donde los dinosaurios siguen mandando. Villa El Chocón junta un museo con uno de los carnívoros más grandes que caminaron la Tierra, huellas fósiles a orillas de un lago inmenso y cañadones que cuentan cien millones de años de historia.
Llegás por la estepa, con el horizonte abierto y la ruta que baja hacia el valle del Limay, y de golpe aparece un cartel con una cabeza de dinosaurio que te da la bienvenida. No es casualidad: acá, en 1993, un aficionado a la paleontología encontró los restos de un gigante que puso a este rincón de la Patagonia en el mapa paleontológico del mundo. Hoy Villa El Chocón es una escapada perfecta para hacer en familia, para cortar el viaje rumbo a la cordillera o para pasar un fin de semana distinto entre fósiles, agua y paredes de roca color ladrillo.
El Giganotosaurus, la estrella del pueblo
El Museo Paleontológico Ernesto Bachmann es la parada obligada. Nació en 1997, después del hallazgo del Giganotosaurus carolinii, el “lagarto gigante del sur”: un terópodo de unos 14 metros de largo que vivió hace alrededor de 100 millones de años. Pararte debajo de su esqueleto, con esas mandíbulas enormes apuntando al techo, es de esas experiencias que no se olvidan, tengas 6 o 60 años.
Pero el museo no se queda ahí: sus salas reúnen piezas originales y réplicas de otros habitantes del Cretácico neuquino, fósiles marinos, troncos petrificados, minerales y geodas. Y para los más chicos hay una propuesta que es un golazo: “Paleontólogo por un día”, donde con chaleco, pincel y pala desentierran réplicas de fósiles como verdaderos científicos. Consultá al llegar, porque depende del clima y de la disponibilidad del equipo del museo.

Huellas de verdad, a orillas del lago
Ver huesos en un museo es increíble, pero pisar el mismo suelo que pisaron ellos es otra cosa. En la costa del lago Ezequiel Ramos Mexía se conservan huellas fósiles de dinosaurios, marcadas en la roca hace millones de años. Es uno de los circuitos turísticos del pueblo y una caminata corta que deja a todos mirando el piso con lupa imaginaria, tratando de adivinar el andar de esos gigantes por la región.
Cañadón Escondido y Los Gigantes
Si te gusta caminar, Villa El Chocón tiene su lado más salvaje. El Cañadón Escondido es una quebrada que la erosión talló entre paredes de arenisca y arcilla, con franjas rojizas y amarillentas que funcionan como un libro abierto de geología. El sendero es de arena, de dificultad baja, y lo ideal es hacerlo con guía: te van a mostrar detalles que solo no verías, como restos fósiles incrustados en la roca.
Los Gigantes, en cambio, son los acantilados que custodian el lago. Se puede llegar combinando un tramo en auto y otro a pie, o desde el agua, en lancha o kayak. Desde arriba, el contraste entre la roca colorada y el azul intenso del embalse es pura postal patagónica.
Lago, represa y miradores
El pueblo se recuesta sobre el embalse Ezequiel Ramos Mexía, formado por el río Limay y con más de 800 kilómetros cuadrados de espejo de agua. Eso significa navegación, pesca desde costa o embarcado y atardeceres para sentarse a mirar sin apuro. La represa hidroeléctrica de El Chocón, una obra emblemática de la Norpatagonia, es otro de los circuitos para conocer, y los miradores sobre la costa te regalan las mejores vistas del conjunto. Ahora que la primavera estira los días, es el momento ideal para combinar museo a la mañana, cañadón a la tarde y mate frente al lago al caer el sol.
Para planificar tu viaje
- Dónde: Villa El Chocón, provincia de Neuquén, a orillas del lago Ezequiel Ramos Mexía.
- Cómo llegar: desde la ciudad de Neuquén, unos 80 km por la Ruta Nacional 237, en dirección a Piedra del Águila y Bariloche.
- Cuándo ir: todo el año. Primavera y otoño son ideales para caminar los cañadones; el verano suma lago y navegación.
- Museo Ernesto Bachmann: abre todos los días; los menores de 7 años no pagan entrada. Confirmá horarios y valores antes de ir.
- Información turística: la oficina de informes está sobre la Ruta 237, a la entrada del pueblo.
- Qué llevar: calzado cómodo, gorra, protector solar, agua y abrigo liviano: en la estepa el viento y el sol pegan fuerte.
Villa El Chocón es de esos lugares que te cambian la escala: frente a un gigante de 100 millones de años, el viaje se vuelve aventura y los chicos (y los grandes) vuelven a casa con ganas de ser paleontólogos. Cargá el auto, apuntá a la 237 y animate a la Patagonia jurásica.
Foto: Turismo Neuquén.


