Troncos color canela, retorcidos, que al tocarlos se sienten fríos. En la punta de la península de Quetrihué, frente a Villa La Angostura, crece uno de los bosques más raros del mundo: un bosque puro de arrayanes, protegido como Parque Nacional desde 1971.
Un bosque que parece de cuento
El arrayán es un árbol que suele crecer disperso, a orillas de lagos y arroyos. Acá forma un bosque entero, con ejemplares de varios cientos de años. Las pasarelas de madera serpentean entre los troncos lisos y anaranjados, la luz entra filtrada entre las copas y el silencio hace el resto. Es de esos lugares que te obligan a bajar el ritmo.
Dos formas de llegar
- Caminando o en bici: desde La Bahía Brava, en Villa La Angostura, un sendero de unos 12 kilómetros atraviesa la península de Quetrihué entre bosque de coihues, lagunas y miradores al Nahuel Huapi. Ideal para hacer de ida y volver navegando.
- Navegando: desde el puerto de Villa La Angostura (y también desde Bariloche) salen catamaranes que cruzan el lago y te dejan en el muelle del bosque.

Consejos para la visita
- Tiempo: si vas caminando, reservá el día completo y salí temprano.
- Entrada: al ser Parque Nacional, el ingreso se abona aparte; consultá horarios de ingreso al sendero antes de salir.
- Qué llevar: agua, algo para comer, calzado cómodo y abrigo liviano. En el lago el viento refresca.
- Cuidado: no te salgas de las pasarelas. Las raíces de los arrayanes son muy sensibles al pisoteo.
Sumalo a un viaje por la Ruta de los Siete Lagos y vas a entender por qué Villa La Angostura es uno de los rincones más lindos de la cordillera neuquina.


