En El Doradillo, donde las ballenas se acercan a la costa, una familia plantó vides y olivos en plena estepa. Hoy Finca Caballo Blanco es una de las paradas gastronómicas más lindas de Puerto Madryn: vino de la casa, cocina a fuego y el mar a la vista.
Imaginate esto: dejás atrás la ciudad, tomás la ruta que bordea el Golfo Nuevo y, a unos diez kilómetros, aparece un oasis verde en medio del paisaje patagónico. Hileras de Pinot Noir y Malbec que se mueven con el viento del mar, olivos jóvenes, una casona de piedra y madera y el aroma del asador que ya está trabajando. Eso es Finca Caballo Blanco, un proyecto que se animó a lo que pocos imaginaban: hacer vino frente al Atlántico, en una de las zonas más secas del país.
Un viñedo costero en plena estepa
La finca está en El Doradillo, el área natural protegida al norte de Puerto Madryn, famosa por el avistaje de ballena franca austral desde la playa. Ahí, sobre la Ruta Provincial 1, se plantaron algunos de los primeros viñedos y olivares costeros de la zona. La brisa marina, el sol intenso de la estepa y la amplitud térmica le dan a las uvas un carácter muy particular, que se nota en la copa.
La casa elabora vinos artesanales de Pinot Noir y Malbec. Entre sus etiquetas está Albatros, un Pinot Noir pensado para expresar justamente eso: mar y estepa en una misma botella. También impulsa un proyecto compartido con productores de la cordillera, que une los dos mundos del vino chubutense.

Qué se come: producto local y mucho fuego
La cocina de Caballo Blanco gira alrededor del fuego y de los productos frescos de la región. En la carta vas a encontrar clásicos patagónicos con vuelta de autor: costillar al asador, trucha en costra de papa, sorrentinos de langostinos, bife de chorizo y lomo a la pimienta. Para arrancar, entradas para compartir como empanadas de capón, provoleta, cazuela de campo o langostinos rebozados, que piden a gritos una copa de Pinot.
La propuesta es de mesa larga y sin apuro: comer rico, probar los vinos de la finca y quedarse mirando cómo cambia la luz sobre los viñedos. Hay opciones para chicos y también un rincón de café para una pausa más corta.
Cómo es la visita
La experiencia se vive como un día de campo frente al mar. Llegás, recorrés el parque y los viñedos, conocés de cerca cómo se cultiva la vid en la costa patagónica y después te sentás a la mesa. La casona, con su cava a la vista, escaleras de madera y galería, es ideal para almuerzos largos y cenas con amigos. La finca también recibe eventos, casamientos y celebraciones de hasta 100 personas, con parque, salón y galería entre las vides.
Combinala con lo mejor de Madryn
La ubicación es un golazo. En primavera podés ver ballenas francas desde la costa de El Doradillo a la mañana y quedarte a almorzar en la finca, a pocos minutos. También es un buen cierre para un día en Península Valdés o para la excursión a Punta Tombo y sus pingüinos de Magallanes. Y si buscás algo tranquilo, las playas de la zona norte de Madryn quedan a un paso.
Para planificar tu viaje
- Dónde: El Doradillo, Ruta Provincial 1, a unos 10 km del centro de Puerto Madryn, Chubut.
- Cuándo ir: todo el año. Entre octubre y diciembre podés sumarle el avistaje costero de ballenas en El Doradillo.
- Cómo llegar: desde Puerto Madryn por la Ruta Provincial 1 hacia el norte, en auto, remis o con excursión.
- Horarios y reservas: se recomienda reservar con anticipación y confirmar los días de apertura con la finca o a través de Patagonia Experiencias.
- Qué probar: el Pinot Noir y el Malbec de la casa, y cualquier plato que pase por el asador.
- Qué llevar: abrigo liviano (la brisa del golfo refresca a la tarde), lentes de sol y ganas de sobremesa.
- Beneficio: reservando por Patagonia Experiencias sumás Patagonia Puntos.
Ballenas a la mañana, un Pinot con gusto a mar al mediodía y el atardecer sobre los viñedos: pocas postales resumen tan bien la Patagonia costera. Finca Caballo Blanco demuestra que en Chubut también se puede brindar con los pies en la estepa y la mirada en el golfo.
Foto: @fincacaballoblanco.


