Entre Trevelin y la frontera con Chile, la Ruta 259 guarda en pocos kilómetros la mejor síntesis de la cordillera chubutense: una capilla centenaria, un arroyo que cae en siete saltos, un molino que todavía cuenta cómo vivían los colonos y un viñedo que se anima a dar vino al pie de los Andes.
Hay caminos que se recorren para llegar a algún lado y otros que son el destino en sí mismo. La Ruta Galesa de Trevelin pertenece al segundo grupo. El tramo de la 259 que sale del pueblo rumbo al Paso Futaleufú es corto, pero cada curva abre un paisaje distinto: chacras prolijas, álamos que marcan el viento, la estepa que se va volviendo bosque y, siempre al fondo, las cumbres todavía nevadas de la primavera. Es el mismo valle que eligieron los galeses a fines del siglo XIX, y todavía se nota en los nombres, en las capillas y en la mesa.
Qué es la Ruta Galesa de Trevelin
Es un circuito que combina historia, naturaleza y producción local a lo largo del corredor que une Esquel, Trevelin y el límite con Chile. Patagonia Experiencias lo propone como una excursión de unas seis horas que arranca en el centro de Trevelin y va sumando paradas sin apuro, con tiempo para caminar, sacar fotos y escuchar las historias de los primeros colonos.
La primera escala es en el pueblo: la plaza principal y la Capilla Bethel, una de esas construcciones sencillas y centenarias que los galeses levantaron para reunirse, cantar y rezar. Es el punto de partida perfecto para entender por qué Trevelin —”pueblo del molino”, en galés— tiene una identidad tan particular.
Las cascadas Nant y Fall: siete saltos en el bosque

A mitad de camino hacia la frontera aparece el gran momento natural del día. En un área natural protegida, un arroyo de agua cristalina baja por la ladera formando una seguidilla de siete cascadas. Tres de ellas tienen senderos y miradores preparados: la Larga, las Mellizas y La Petiza. La caminata es corta y fácil, apta para chicos y grandes, entre coihues, ñires y el ruido permanente del agua.
En primavera el deshielo les da más caudal y el verde del bosque está en su punto. Llevá campera rompeviento y calzado con buen agarre: cerca de los saltos el rocío moja las piedras.
Molino Nant Fach: la vida de los colonos, en marcha
Sobre la misma ruta, el Molino Nant Fach (“arroyito”, en galés) es una réplica de los molinos harineros familiares que funcionaron en la zona desde fines del 1800. Lo levantó a mano un descendiente de galeses, con estructura de madera de ciprés y engranajes hechos por él mismo, y la idea es que todo funcione: la rueda gira, la piedra muele y el trigo se convierte en harina integral, como hace más de un siglo.
Adentro hay un pequeño museo con objetos de todos los días de aquellas familias: instrumentos musicales, una vitrola, máquinas de coser, carruajes y maquinaria agrícola de época. Es una visita que atrapa a todos, y especialmente a los chicos.
Viñas Nant y Fall: vino de altura en la cordillera
Muy cerca de las cascadas está el cierre más sorprendente: Viñas Nant y Fall, una bodega familiar pionera en el valle de Trevelin. Las hileras de vid al pie de la montaña son la postal de la nueva Patagonia vitivinícola, la de los vinos frescos de clima frío que vienen ganando lugar en las cartas. La visita está incluida en la excursión y es la excusa ideal para conocer cómo se cultiva la uva tan al sur.
Combinaciones de temporada y la merienda galesa
La ruta cambia con las estaciones. En octubre se puede sumar la visita a un campo de tulipanes, y en diciembre la parada en Taiyo Jardín Cordillerano, en plena floración de peonías (Patagonia Experiencias tiene versiones específicas de la excursión con cada campo). Y para cerrar como corresponde, nada mejor que un té galés con torta negra, scones y dulces caseros en alguna de las casas de té de Trevelin: el traslado hasta la casa de té se puede coordinar, aunque la merienda y la vuelta al alojamiento corren por tu cuenta.
Para planificar tu viaje
- Dónde: Trevelin, cordillera de Chubut, sobre la Ruta Nacional 259 rumbo al Paso Internacional Futaleufú.
- Cómo llegar: Trevelin está a unos 25 km de Esquel, que tiene aeropuerto y conexión por ruta con todo el país.
- Cuándo ir: todo el año. En primavera las cascadas están más caudalosas y florecen tulipanes (octubre) y peonías (noviembre-diciembre). En temporada baja algunos sitios reducen horarios: confirmá la fecha de salida.
- Duración: alrededor de 6 horas.
- Qué incluye: entradas a las cascadas Nant y Fall, a Viñas Nant y Fall y al Museo del Molino Harinero. No incluye la merienda en la casa de té.
- Precio: al momento de esta nota, $153.000 por persona en Patagonia Experiencias, con reserva mediante una seña. Además sumás Patagonia Puntos.
- Qué llevar: calzado cómodo, abrigo en capas, rompeviento, protector solar y la cámara cargada.
Agua que cae entre los árboles, una rueda de molino que no se detiene y una copa de vino frente a la cordillera: la Ruta Galesa es la forma más linda de entender Trevelin en un solo día. Después de recorrerla, el té de la tarde sabe todavía mejor.
Foto: Turismo Trevelin / Patagonia Experiencias. Fuente: Diario Jornada, Canal 26.


