Una carrot cake húmeda y especiada, hecha con aceite de oliva rionegrino, manzanas y peras del valle, nueces y miel de Choele Choel, rellena y cubierta con un frosting de queso crema semidesnudo. Es la versión patagónica del clásico de las meriendas, nacida en Lamarque, en pleno Valle Medio de Río Negro.

El valle rionegrino, en una porción
La torta de zanahoria es un clásico de las confiterías de todo el mundo, pero esta tiene acento propio. La pensaron María Belén Bonthuis y Sofía Beltrán, estudiantes del Centro de Especialización en Asuntos Económicos Regionales (CEAER) de Lamarque, para el recetario Punto Río Negro de la Agencia de Desarrollo Económico provincial. La idea fue simple y poderosa: llevar a la pastelería lo que el Valle Medio produce todos los días.
En lugar de manteca, la masa lleva aceite de oliva de San Antonio Oeste, que le da humedad y un perfume suave. Suma peras y manzanas ralladas de las chacras del valle, nueces de la zona y miel de Choele Choel. Para acompañar, las autoras proponen un blend de té de Viedma con rosa mosqueta, manzana, pera y avellanas: una merienda que cuenta la provincia de punta a punta.
Ingredientes
- 270 cc de aceite de oliva
- 170 g de azúcar mascabo
- 100 g de azúcar blanca
- 1 cucharada de miel
- 3 huevos
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 300 g de zanahoria rallada
- 100 g de manzana rallada
- 100 g de pera rallada
- 300 g de harina 0000
- 7 g de polvo de hornear y 7 g de bicarbonato de sodio
- 1 cucharadita de canela
- 150 g de nueces picadas
- 200 g de manteca a temperatura ambiente
- 200 g de azúcar impalpable
- 300 g de queso crema bien frío
- Nueces picadas para decorar
- Frutitas y zanahorias de fondant (opcional)
Paso a paso

En la Europa de otros siglos el azúcar era caro y la zanahoria, dulce y barata, servía para endulzar budines y masas. La idea volvió con fuerza en Gran Bretaña durante el racionamiento de la Segunda Guerra Mundial y de ahí saltó a las cafeterías del mundo. En Río Negro, donde las chacras de peras y manzanas son parte del paisaje, sumarle fruta del valle a la receta fue casi una consecuencia natural.
- Usá un aceite de oliva suave, no muy picante: la idea es que aporte humedad sin tapar las frutas.
- El queso crema tiene que estar bien frío y la manteca blanda: así el frosting queda firme y no se corta.
- Hacela un día antes: reposada en la heladera, la torta gana sabor y se rellena sin que se desarme. Acompañala con un té de rosa mosqueta o una sidra rionegrina.

Receta adaptada por Patagonia Magazine a partir de “Carrot Cake Patagónica”, creación de María Belén Bonthuis y Sofía Beltrán (CEAER, Lamarque), publicada en el Recetario Punto Río Negro de la Agencia de Desarrollo Económico de Río Negro (@adesarrolloeconomicorn).


