Lago turquesa del Dique Florentino Ameghino rodeado de murallones de roca rojiza en la estepa de Chubut
Escapadas · Chubut

Dique Florentino Ameghino: un oasis entre murallones rojos

Murallones rojizos, un lago en plena estepa y una villa arbolada: así es la excursión al Dique Florentino Ameghino desde el Valle del Chubut.

· 4 min de lectura

En medio de la estepa chubutense, el río Chubut se abre paso entre paredes de roca rojiza y forma un lago que nadie espera encontrar. El Dique Florentino Ameghino es una de esas escapadas que sorprenden: paisaje de cañadón, una villa con sauces y el sabor de un cordero patagónico al mediodía.

Salís del Valle Inferior del río Chubut y, a medida que avanzás hacia el oeste, el verde de las chacras va quedando atrás. Aparece la meseta, amplia y silenciosa, con sus matas bajas y sus horizontes infinitos. Y de pronto, cuando parece que no queda nada más que estepa, el camino se encajona entre farallones color ladrillo y aparece el agua: un espejo calmo, azul profundo, rodeado de sauces verdes y de casitas prolijas. Es el Dique Florentino Ameghino, un verdadero oasis en el corazón de Chubut y una excursión ideal para esta primavera.

Qué es el Dique Florentino Ameghino

Es la gran obra hidráulica del río Chubut. Se proyectó en la década del 40, las obras arrancaron en 1950 y fue inaugurado en 1963. Lleva el nombre de Florentino Ameghino, el célebre naturalista y paleontólogo argentino, un homenaje que cae justo en una provincia famosa por sus fósiles y dinosaurios.

La represa aprovecha un angostamiento natural del cañadón: los murallones de roca encierran al río y forman un embalse de unas 7.000 hectáreas, alimentado por la confluencia del río Chico con el río Chubut. Gracias a esa agua, el valle de Trelew, Gaiman, Dolavon y Rawson tiene riego y energía. Y gracias a ese paisaje, quienes lo visitan se llevan una de las postales más lindas de la provincia.

Cómo es la visita

El recorrido se hace por la ruta que acompaña al río hacia el oeste y, pasando el paraje Las Chapas, un desvío conduce hasta el dique. El tramo final es puro espectáculo: el camino atraviesa varios túneles excavados en la roca y desemboca en lo alto del muro de hormigón. Desde ahí tenés de un lado el lago, enorme y quieto, y del otro el cañadón por donde el río sigue su viaje hacia el Atlántico.

Abajo, junto al río, está la villa que nació con la obra: calles tranquilas, casas cuidadas, alamedas, un parque y sauces que dan sombra. Con el contraste del rojo de las paredes, el verde de los árboles y el azul del agua, cada rincón pide una foto. Llevá la cámara cargada.

Qué hacer en el dique

  • Miradores y fotos: el muro del dique y las curvas del camino ofrecen vistas panorámicas del embalse y del cañadón.
  • Pesca deportiva: el lago y el río son conocidos por sus pejerreyes y truchas. Recordá tramitar el permiso de pesca de la provincia.
  • Caminatas: senderos entre la villa, la costa del río y las bardas, con chances de cruzarte guanacos, choiques y maras.
  • Día de campo: la zona cuenta con área de camping y playitas de río, perfectas para un mate largo cuando aprieta el calor.
  • Aventura en verano: en la temporada estival se suman propuestas de trekking, escalada y paseos en el río.

La excursión de día completo, con cordero y Dolavon

Si no querés manejar, la forma más cómoda de conocerlo es con la excursión Dique Florentino Ameghino, lugar de ensueño, que se vende en Patagonia Experiencias. Es un día completo, de unas 8 horas, que combina el viaje por la estepa, el paso por los túneles hasta lo alto del muro para las fotos del embalse y la villa, y un almuerzo de cordero patagónico, el clásico que no puede faltar.

Por la tarde, el regreso suma una parada en Dolavon, el pueblo galés del valle, con sus canales de riego que corren junto a las calles y su aire de otra época. Un cierre perfecto para entender cómo el agua del dique se transforma en chacras, alamedas y vida a lo largo del valle. Además, al reservar sumás Patagonia Puntos para usar en comercios adheridos.

Para planificar tu viaje

  • Dónde queda: en el curso medio del río Chubut, al oeste del Valle Inferior, en la provincia de Chubut.
  • Cuándo ir: se visita todo el año. Primavera y verano son ideales para combinar paseo, pesca y un día de río; en otoño las alamedas se tiñen de amarillo.
  • Cómo llegar: por la ruta que sigue el río hacia el oeste desde Trelew y, pasando Las Chapas, por el desvío hacia el dique. También podés ir en excursión con traslado.
  • Duración de la excursión: día completo, unas 8 horas, con almuerzo de cordero y visita a Dolavon.
  • Valor publicado: la excursión figura en Patagonia Experiencias a $144.000 por persona con descuento (precio de lista $160.000), con opción de reservar con una seña. Consultá el valor vigente al reservar.
  • Qué llevar: abrigo liviano y rompeviento (en la estepa el viento manda), gorro, protector solar, agua, calzado cómodo y cámara de fotos.

Hay lugares que se descubren despacio, y el Dique Florentino Ameghino es uno de ellos: aparece cuando menos lo esperás, en medio de la meseta, y te regala silencio, color y agua. Una escapada distinta, a pocas horas del mar, para volver con la sensación de haber encontrado un secreto bien guardado de la Patagonia.

Foto: Kelt Turismo.

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