En medio de la llanura pampeana, de golpe, aparecen las sierras. Rosadas, de roca antigua, con valles escondidos donde hay más agua y más vida que alrededor. Por eso se llama Lihué Calel: “sierra de la vida”. Es el gran tesoro natural de La Pampa, y casi nadie lo conoce.
Un oasis en la meseta
El Parque Nacional Lihué Calel protege un sistema de sierras que funciona como isla de biodiversidad: las quebradas guardan humedad y temperatura más amable, y ahí crecen especies que no se ven en la llanura. Guanacos, maras, ñandúes y una enorme variedad de aves son parte del paisaje cotidiano.
Qué hacer
- Valle de las Pinturas: un sendero que lleva a aleros con arte rupestre de los pueblos originarios, con diseños geométricos de miles de años.
- Cerro de la Sociedad Científica Argentina: el punto más alto de las sierras y la mejor vista del parque y la llanura infinita.
- Casco de la Estancia Santa María: parte de la historia rural de la zona, dentro del área protegida.
- Fauna: al amanecer y al atardecer es cuando más animales se ven.
Consejos
- Cuándo ir: primavera y otoño son ideales; en verano, caminá temprano por el calor.
- Qué llevar: agua, gorro, protector y calzado firme para la roca.
- Respeto: no toques las pinturas rupestres; son patrimonio de todos.
- Ruta: el parque está sobre la Ruta Nacional 152, una gran parada en el camino hacia la Patagonia.


