En la costa norte del Golfo San Jorge, una estancia patagónica nacida de la cosecha de algas, hoy convertida en lodge de naturaleza, guarda una de las costas más vírgenes de la Patagonia: pingüinos de Magallanes por miles, lobos marinos, rías turquesa y una estepa que llega hasta el mar. La temporada ya empezó.
Hay lugares a los que se llega y otros a los que se llega de verdad. Bahía Bustamante es de los segundos. Después de kilómetros de estepa, el horizonte se abre sobre un mar azul intenso, aparecen unas casitas bajas alineadas frente a la costa y el celular se queda sin señal. A partir de ahí, el ritmo lo marcan las mareas, el viento y los animales. Es la Patagonia en estado puro, y es una de las escapadas más especiales que podés hacer en Chubut esta primavera.
Una historia que nació del mar
La historia de Bahía Bustamante empieza en los años cincuenta, cuando Lorenzo Soriano, un inmigrante español, levantó en esta bahía perdida un campamento para cosechar y procesar algas marinas. Así nació lo que se considera el primer asentamiento alguero del mundo. En sus mejores años el caserío llegó a tener unos cuatrocientos habitantes, con escuela, iglesia, comisaría y almacén de ramos generales.
Cuando la industria de las algas perdió fuerza, el caserío se fue quedando en silencio. Pero la familia Soriano decidió darle una nueva vida: hoy Bahía Bustamante es una estancia patagónica privada donde funciona Bahía Bustamante Lodge, un lodge de naturaleza que conserva el espíritu del caserío original, con una sala de la memoria que cuenta la historia del lugar y una biblioteca llena de guías de aves.

Cien mil pingüinos y un mar lleno de vida
El gran espectáculo de la temporada son los pingüinos de Magallanes: se estima que alrededor de cien mil llegan a esta costa para reproducirse entre la primavera y el final del verano. Verlos caminar por las marismas verdes, entrar y salir del agua o asomarse desde sus nidos es una postal que no se olvida.
Pero no están solos. En las islas y restingas descansan colonias de lobos marinos, y el cielo se llena de cormoranes, gaviotas, gaviotines y patos vapor. Tierra adentro, la estepa tiene sus propios protagonistas: guanacos, choiques, zorros y piches. Los bosques de cachiyuyo que crecen bajo el agua sostienen buena parte de esta biodiversidad, y por eso la zona forma parte del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral y de la Reserva de Biosfera Patagonia Azul.
Qué hacer en Bahía Bustamante
Acá no hay apuro: las salidas se organizan cada día según las mareas y el clima. Estas son algunas de las experiencias que te esperan:
- Navegar la ría: en marea alta, una lancha recorre los canales de aguas turquesa entre marismas para acercarse a lobos marinos, pingüinos y aves marinas.
- Caminatas y cabalgatas: senderos por la costa y la estepa, con piletones de marea, acantilados y miradores sobre el golfo.
- Pedalear: las bicicletas de montaña están a disposición de los huéspedes para recorrer los alrededores a tu ritmo.
- Avistaje de aves: con cientos de especies registradas, es un paraíso para llevar binoculares y cuaderno.
- Conocer la historia: la sala de la memoria de la época alguera y las visitas a sitios históricos de la costa.
Dónde dormir: entre el mar y la estepa
El lodge ofrece casas frente al mar con pensión completa y actividades incluidas, y también lofts y casas de estepa con cocina propia para quienes prefieren armarse el día por su cuenta. Como hay mucho para hacer y el lugar invita a bajar un cambio, desde el propio lodge recomiendan quedarse al menos tres noches.
Un dato para tener en cuenta: no hay señal de celular. Lejos de ser un problema, es parte de la magia. Vas a cenar mirando el mar, vas a dormir con el sonido de las olas y te vas a despertar con los pingüinos a pocos metros.
Para combinar en la costa chubutense
Bahía Bustamante queda a mitad de camino entre los dos grandes polos turísticos de la costa de Chubut, así que es ideal para sumarla a un viaje más largo: hacia el sur, Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Córdova; hacia el norte, Camarones y Cabo Dos Bahías, otra de las grandes pingüineras de la provincia, y más arriba Punta Tombo y Península Valdés.
Para planificar tu viaje
- Qué es: una estancia patagónica privada con un lodge de naturaleza; se visita alojándose en el lodge, con reserva previa.
- Cuándo ir: el lodge abre cada año del 1 de octubre hasta Semana Santa. La primavera y el verano son la época de los pingüinos.
- Dónde queda: en la costa norte del Golfo San Jorge, a unos 180 kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia, Chubut.
- Cómo llegar: el aeropuerto más cercano es el de Comodoro Rivadavia; desde allí se sigue por ruta. Consultá el acceso y los traslados al reservar.
- Reservas: conviene reservar con anticipación, sobre todo en temporada alta, porque la capacidad es reducida. Más información en bahiabustamante.com.
- Qué llevar: rompevientos, abrigo en capas, gorro, protector solar, binoculares, calzado cómodo para caminar y la cámara cargada.
Hay viajes que se cuentan en kilómetros y otros que se cuentan en silencios. Bahía Bustamante es de esos: un rincón donde el mar, la estepa y la historia se encuentran, y donde la Patagonia te muestra su lado más salvaje y más generoso. Esta temporada, animate a llegar hasta este lodge de naturaleza entre algas y pingüinos.
Foto: @bahiabustamante.


