Entre el mar y la cordillera, la Ruta 25 se mete en un cañón de paredes rojas, ocres y blancas que acompaña al río Chubut durante kilómetros. Los Altares es la parada que hace frenar a todos: farallones que parecen esculpidos a mano, aleros con pinturas rupestres y una estepa que en primavera se vuelve sorprendentemente verde junto al agua.
Hay rutas que sirven para llegar y rutas que son el viaje en sí. La 25 pertenece al segundo grupo. Salís desde el valle galés, dejás atrás las chacras de Gaiman y Dolavon, y de a poco el paisaje se abre: meseta, cielo enorme y, de golpe, el río Chubut encajonado entre murallones que cambian de color según la hora. Cuando aparecen las primeras torres de piedra recortadas contra el cielo, entendés por qué los primeros viajeros las llamaron altares.
Qué es Los Altares
Los Altares es a la vez un pequeño pueblo y un Área Natural Protegida de la provincia del Chubut, sobre el tramo de la Ruta Nacional 25 que va de Las Plumas a Paso de Indios, unos 160 kilómetros de recorrido en el centro de la provincia. Está a casi 300 kilómetros de Trelew, en el corazón de la meseta.
Lo que lo hace único son sus farallones: paredes de roca sedimentaria estratificada, con capas rojizas, anaranjadas y blanquecinas que el agua y el viento fueron tallando durante millones de años. Algunas formaciones quedaron aisladas como columnas o tótems, y otras forman bloques macizos que de lejos recuerdan altares o ruinas de templos. Por eso el lugar también se conoce como Valle de las Ruinas.

El camino: del Valle de los Mártires a Paso de Indios
El cañón empieza a mostrarse antes de llegar al pueblo. Hacia el este, el valle continúa con el nombre de Valle de los Mártires, un sitio cargado de historia para la colonia galesa: allí, en 1884, un grupo de colonos que exploraba el interior fue atacado y solo John Daniel Evans logró salvarse, gracias al salto de su caballo Malacara por una barranca. La historia se sigue contando en todo el Chubut, y la tumba de Malacara puede visitarse hoy en Trevelin, del otro lado de esta misma ruta.
A partir de ahí, la 25 serpentea junto al río entre paredones que pasan del ocre al rojo intenso. Hacia el oeste, el paisaje se prolonga en el valle de Paso de Indios, y la ruta sigue su camino hasta la cordillera. Cada tramo tiene su postal: el río con sus álamos, los farallones reflejados en algún remanso, la cinta de asfalto perdiéndose entre torres de piedra.
Arte rupestre: la huella de los primeros habitantes
Mucho antes de la ruta y de los galeses, estos valles eran territorio de los pueblos originarios de la meseta. Los aleros y cuevas de los farallones guardan pinturas rupestres hechas con pigmentos minerales, una de las razones por las que el área está protegida. Mirarlas es entender que este cañón fue refugio, paso y lugar de encuentro durante siglos.
La regla es simple: se mira y se fotografía, nunca se toca. Lo ideal es recorrerlas con prestadores habilitados, que suman el contexto histórico.
Qué hacer en Los Altares
- Caminar entre farallones: el senderismo y el trekking permiten acercarse a las formaciones y subir a miradores naturales sobre el valle del río.
- Remar el río Chubut: el kayak es una de las actividades del área, una forma distinta de ver los paredones desde abajo.
- Pedalear la estepa: el tramo de la 25 es un clásico para quienes viajan en bici por la Patagonia.
- Fotografía: a primera hora y al atardecer, los rojos de la roca se encienden. Es uno de los escenarios más fotogénicos de la meseta chubutense.
- Acampar bajo las estrellas: el pueblo tiene camping y servicios básicos, y el cielo limpio de la meseta hace el resto.
Cómo combinarlo
Los Altares encaja perfecto en una travesía de mar a cordillera. Desde la costa, podés hacer noche en Villa Dique Florentino Ameghino, otro oasis de murallones rojos sobre el río, y arrancar temprano hacia el oeste. Al volver, una tarde de té en Gaiman cierra el día con sabor galés. Y si seguís por la 25 hacia la cordillera, el viaje desemboca en la zona de Esquel y Trevelin, donde la estepa le deja paso a los bosques y los lagos.
Para planificar tu viaje
- Cuándo ir: el área se visita todo el año. Primavera y verano son ideales por los días largos; entre mayo y septiembre manejá con precaución por posibles heladas o nieve.
- Dónde está: en el centro del Chubut, sobre la Ruta Nacional 25, en el tramo entre Las Plumas y Paso de Indios.
- Cómo llegar: desde Trelew, por la Ruta 25 hacia el oeste pasando por Gaiman, Dolavon y el Valle de los Mártires; son casi 300 km. También se llega desde la cordillera, empalmando desde la Ruta 40.
- Dónde dormir y comer: Los Altares tiene camping y servicios básicos; Gaiman y Villa Dique Florentino Ameghino concentran la mayor oferta de alojamiento y gastronomía de la zona.
- Actividades: para kayak, trekking o visitas a sitios con arte rupestre, contratá prestadores turísticos habilitados.
- Qué llevar: tanque lleno, agua, abrigo y rompevientos (el viento es parte del paisaje), protector solar, gorro, calzado cómodo y binoculares.
Hay lugares que se recorren y lugares que se sienten. Los Altares es de los segundos: el silencio de la meseta, el río que no se apura y esas paredes de colores que vieron pasar milenios. Cargá el mate, bajá la ventanilla y dejate llevar por la 25. La Patagonia profunda te está esperando.
Foto: Ministerio de Turismo y Ambiente de la Nación.


