En el extremo sudoeste de La Pampa, donde la meseta se abre de golpe y aparece un horizonte de agua, está uno de los pueblos más jóvenes del país. Casa de Piedra tiene lago, playas de arena, pesca y cielos enormes: un verano distinto, sin multitudes y con el río Colorado como protagonista.
Venís manejando entre jarillas y bardas, con el paisaje seco y luminoso del oeste pampeano, y de pronto la ruta se asoma a un espejo azul que parece no terminar nunca. Esa es la primera postal de Casa de Piedra, y la que explica todo: acá el agua es un regalo en medio de la estepa, y la gente viene a disfrutarla sin apuro. Sombrillas de paja, chicos chapoteando en la orilla, una caña esperando el pique y el sol cayendo naranja sobre la meseta. Así se vive el verano en esta villa a orillas del río Colorado.
Un lago gigante en plena meseta
El lago nace del embalse Casa de Piedra, una gran obra sobre el río Colorado que empezó a construirse a fines de los ochenta y se inauguró en 1996 para regular las crecidas, regar y generar energía. El resultado es el lago artificial más grande de la provincia, con unas 36.000 hectáreas de agua que cambian de tono según la luz: verde esmeralda en la orilla, azul profundo hacia el centro. El río marca además el límite con Río Negro, así que desde la costa pampeana mirás de frente a la Patagonia rionegrina.
A su lado creció la Villa Turística Casa de Piedra, un pueblo pensado desde cero para recibir visitantes y para impulsar la producción bajo riego del valle. Es chico, tranquilo y ordenado, con todo lo que necesitás para una escapada de varios días.
Playas de arena con sombrillas de paja
El gran imán del verano son sus playas sobre el lago. Desde la villa se llega por un camino de tierra de pocos kilómetros que pasa por un mirador con carteles que cuentan la historia y la naturaleza del lugar. Abajo te esperan franjas amplias de arena, sombrillas de paja, mesas y bancos, y un estacionamiento a metros del agua. Hay rampa para bajar embarcaciones y, en temporada, suelen ofrecerse kayaks: remar al atardecer, con el lago planchado y la barda encendida, es de esas experiencias que no se olvidan.
Antes de meterte al agua, consultá en la oficina de informes turísticos los sectores habilitados para el baño y los horarios de guardavidas.
Pesca, senderos y miradores
Casa de Piedra es también un destino de pesca deportiva, tanto en el lago como en el río Colorado aguas abajo de la presa. Si sos de los que madrugan con la caña, la costa ofrece rincones tranquilos para pasar la mañana entera. Recordá tramitar el permiso de pesca vigente y respetar las normas de captura.
Para estirar las piernas, hay senderos señalizados en las bardas que rodean el lago, con vistas amplias y cartelería sobre las aves de la zona. Y no te vayas sin pasar por los miradores frente a la represa, a los que se llega por el camino costero: desde arriba se entiende la escala de la obra y la inmensidad del lago recortado contra la estepa.
Una escapada para combinar
La villa está bien conectada con el Alto Valle de Río Negro, que queda a poco más de una hora y media de manejo, así que Casa de Piedra funciona perfecto como día de lago dentro de un viaje por la región, o como base para unos días de desconexión. Si venís desde el centro de La Pampa, podés armar un recorrido por el oeste provincial y sumar otros paisajes de la provincia, como las sierras del Parque Nacional Lihué Calel. Para comer y comprar, consultá en los comercios adheridos a Patagonia Puntos los beneficios disponibles en tu viaje.
Para planificar tu viaje
- Cuándo ir: de noviembre a marzo, cuando el calor invita al lago. Los veranos son secos y muy soleados; las noches, más frescas.
- Dónde queda: en el sudoeste de La Pampa, a orillas del río Colorado y en el límite con Río Negro, a unos 370 km de Santa Rosa.
- Cómo llegar: por la Ruta Nacional 152 o la Ruta Provincial 34, que atraviesan la villa. A las playas se accede por un camino de tierra desde el pueblo.
- Dónde dormir: hay hotel, cabañas y camping con parrillas.
- Qué llevar: protector solar, sombrero, agua, reposera, ropa de abrigo para la noche y equipo de pesca con su permiso.
- Datos útiles: antes de bañarte, consultá en informes turísticos los sectores habilitados y los horarios de guardavidas.
Casa de Piedra es la prueba de que La Pampa también tiene su verano de agua y arena. Un lago inmenso, playas sin amontonamientos y atardeceres que tiñen la meseta: cargá el mate, elegí tu sombrilla de paja y regalate unos días en el oeste pampeano.
Foto: Wikimedia Commons (Panoramio).


