En la punta que cierra el Golfo Nuevo por el sur, frente a Península Valdés, una colonia de elefantes marinos descansa al pie de acantilados llenos de fósiles. Punta Ninfas es la costa salvaje de Puerto Madryn: estepa, viento, un faro solitario y el mar abierto.
Hay lugares que se ganan de a poco. Dejás atrás Puerto Madryn, el asfalto se termina, el ripio se mete en la estepa y durante un largo rato no hay más que matas, cielo y algún guanaco que te mira desde la banquina. Hasta que, a lo lejos, aparece un punto oscuro que de a poco toma forma de faro. Ahí, donde la meseta se corta de golpe sobre el Atlántico, empieza uno de los rincones menos conocidos y más impactantes de la costa de Chubut.
Qué es Punta Ninfas
Punta Ninfas es el promontorio que cierra el Golfo Nuevo por el sur, justo enfrente de Península Valdés. Sus acantilados altos y desnudos caen sobre playas de canto rodado donde vive una colonia de elefantes marinos del sur. Junto con Punta León, es uno de los pocos apostaderos continentales de esta especie fuera de la península, lo que lo vuelve una alternativa ideal para quienes quieren verlos lejos de los circuitos más concurridos.
La temporada reproductiva de los elefantes marinos va de septiembre a diciembre: en primavera la playa es puro movimiento, con machos enormes que custodian su territorio, hembras y crías. Entre enero y abril llega la muda, cuando los animales vuelven a tierra para cambiar el pelaje y se quedan largas horas dormitando al sol.
Cómo es la visita
El camino sale de Puerto Madryn hacia el sur por la Ruta Provincial 1 y sigue por la Ruta Provincial 5; buena parte del trayecto es de ripio. El viaje ya es parte de la experiencia: guanacos, choiques con sus charitos, liebres patagónicas y ovejas acompañan el recorrido por la estepa.
Una vez en la punta, el faro marca el lugar y los miradores sobre el borde del acantilado regalan una postal enorme: el mar abierto, el golfo y, en días claros, la silueta de la península del otro lado. Para ver la colonia de cerca hay que bajar el acantilado con mucho cuidado, por eso la caminata se considera de dificultad media. Abajo, la playa de piedras, el ruido de las olas y los resoplidos de los elefantes marinos hacen el resto.
Fósiles, aves y ballenas
Los acantilados de Punta Ninfas guardan cientos de fósiles marinos de millones de años que quedaron a la vista con la erosión: mirá bien las paredes mientras bajás. En la costa también se ven lobos marinos, cormoranes y aves marinas, y en temporada de ballenas es posible divisar madres con sus ballenatos entrando y saliendo del golfo.
Algunas excursiones suman además la visita a una estancia de la zona con su colonia de pingüinos de Magallanes y un almuerzo de campo con cordero en el quincho, una combinación que convierte la salida en un día completo de naturaleza patagónica.
Cómo aprovecharla al máximo
Salí temprano: a primera hora hay más chances de ver fauna en el camino y la colonia suele estar más tranquila. Contá con viento patagónico constante, y recordá que estás en el hogar de animales silvestres: mantené distancia, no te interpongas entre ellos y el mar y seguí siempre las indicaciones del guía. Si no tenés vehículo apto para ripio, lo más cómodo es ir con una excursión de día completo desde Madryn, con guía naturalista y traslado desde el alojamiento.
Para planificar tu viaje
- Cuándo ir: las excursiones funcionan de mediados de septiembre a fines de marzo. Para ver la colonia en plena reproducción, de septiembre a diciembre.
- Dónde: al sur de Puerto Madryn, en el extremo sur del Golfo Nuevo, frente a Península Valdés (Chubut).
- Cómo llegar: por Ruta Provincial 1 hacia el sur y luego Ruta Provincial 5, con tramos de ripio. Las excursiones de día completo duran unas 8 a 9 horas.
- Dificultad: media, por la bajada del acantilado y las caminatas en terreno irregular. Las salidas pueden suspenderse por mal tiempo.
- Qué llevar: ropa cómoda y en capas, rompeviento, calzado firme, gorro, protector solar, agua y binoculares.
Punta Ninfas no tiene multitudes ni carteles luminosos: tiene silencio, viento, un faro en medio de la nada y la sensación de estar mirando la Patagonia como era antes de que llegáramos. Un plan perfecto para sumar a tu estadía en Madryn y volver con una historia distinta para contar.
Foto: Ripio Turismo.


