Un cono perfecto, nevado todo el año, que se refleja en un lago enorme. El Volcán Lanín, con sus 3.776 metros, es el gran símbolo de Neuquén y del Parque Nacional que lleva su nombre. Y la mejor forma de verlo es desde las orillas del lago Huechulafquen.
El camino al Huechulafquen
Desde Junín de los Andes, un camino de ripio se mete entre la estepa y el bosque hasta el lago. A medida que avanzás, el Lanín va apareciendo cada vez más grande, hasta que lo tenés de frente, dominando todo el horizonte. Sobre la costa hay áreas de acampe, hosterías y playas donde el agua es transparente.
Qué hacer
- Miradores: paradas sobre la costa con la vista completa del volcán y el lago.
- Navegación: desde Puerto Canoa salen embarcaciones hacia los lagos Paimún y Epulafquen, entre paredes de bosque y el Lanín siempre presente.
- Senderismo: caminatas cortas y largas por el Parque Nacional, como la del Salto del Claro o la Cascada El Saltillo.
- Pesca deportiva: la zona es famosa en el mundo por la pesca con mosca; la temporada abre en noviembre.
- Cultura mapuche: comunidades de la zona ofrecen gastronomía y artesanías propias.
Consejos
- Entrada: el ingreso al Parque Nacional Lanín se abona en el acceso.
- Combustible: cargá en Junín de los Andes; en el lago no hay estaciones.
- Mejor luz: la mañana temprano, con el lago quieto, regala los mejores reflejos.


