Vista del cañadón del río Pinturas desde el Mirador El Cóndor, junto a la Cueva de las Manos, en el noroeste de Santa Cruz
Historias · Santa Cruz

Cueva de las Manos: 9.000 años de arte en el cañadón Pinturas

Más de 800 manos pintadas hace 9.000 años en un cañadón de película: la Cueva de las Manos, joya del noroeste de Santa Cruz.

· 4 min de lectura

Más de 800 manos estampadas en la roca, guanacos en plena carrera y un cañadón que parece de otro planeta: en el noroeste de Santa Cruz te espera la Cueva de las Manos, una de las expresiones de arte más antiguas de Sudamérica y Patrimonio de la Humanidad.

Hay lugares que se visitan y lugares que se sienten. La Cueva de las Manos es de los segundos. Llegás por la estepa, con la Ruta 40 estirándose hasta el horizonte, y de golpe la tierra se abre: abajo serpentea el río Pinturas, verde en medio de murallones de roca volcánica. Y en uno de esos paredones, protegidas por aleros, cientos de manos parecen saludarte desde hace más de nueve milenios. Es imposible no levantar la propia y compararla.

Un museo a cielo abierto de 9.300 años

Las pinturas más antiguas de la cueva tienen unos 9.300 años y las más recientes rondan los 1.300: una secuencia casi ininterrumpida que cuenta cómo vivieron los cazadores-recolectores que recorrían la estepa detrás de los guanacos, antecesores de los tehuelches. Las manos no están pintadas: están estarcidas. Apoyaban la palma sobre la roca y soplaban el pigmento a través de pequeños huesos huecos, como un aerógrafo prehistórico. Por eso la mayoría aparecen “en negativo”, con el contorno marcado en rojos, ocres, amarillos, blancos y negros.

Además de las manos, hay escenas de caza colectiva de guanacos, choiques, figuras humanas, espirales y círculos que todavía hoy despiertan preguntas. Para quienes vivían ahí, este lugar fue mucho más que un refugio: fue un espacio sagrado. Su valor llevó a que fuera declarado Monumento Histórico Nacional en 1993 y Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1999.

Cómo es la visita

La cueva está dentro del Parque Provincial Cueva de las Manos, rodeado por el Parque Patagonia, y se recorre siempre acompañado por un guía, que te va contando los secretos de cada panel mientras caminás por pasarelas al pie del paredón. Antes o después, conviene pasar por el centro de interpretación para entender el modo de vida de aquellos pueblos y el trabajo de los arqueólogos que la estudiaron durante décadas.

Hay dos grandes puertas de entrada. Por el lado sur, el Portal Cueva de las Manos tiene un Centro de Informes donde se hace el registro obligatorio de visitantes (el acceso es de 9 a 19 h) y donde podés tomar un café o un té. Por el norte, el Portal Cañadón Pinturas propone llegar caminando: el sendero Cueva de las Manos baja por el cañadón en un tramo corto pero exigente, ideal si te gusta sumar un poco de aventura a la experiencia.

Qué más hacer en el cañadón

  • Mirador El Cóndor: sobre una morrena en el borde del cañadón Pinturas, con ventanales que miran a las formaciones de roca. Es de uso libre y gratuito, y la vista es de esas que no se olvidan.
  • Senderismo: desde el portal sur salen el sendero Tierras Blancas (7 km) y el Balcón Sur (8 km), de dificultad alta, y la huella del Cañadón Caracoles (12 km). En el portal norte hay más de 50 km de senderos autoguiados, entre ellos la Huella de Gradín, en homenaje al arqueólogo que dedicó su vida a la cueva.
  • Fauna: con suerte vas a ver guanacos, choiques, cóndores andinos, águilas moras y chinchillones anaranjados, reintroducidos en la zona.
  • Escalada: el cañadón Caracoles tiene unas 80 vías de distintos grados, de uso libre.
  • Alero Charcamata: una excursión de día completo, con guía y reserva previa, hasta una cueva enorme con gran variedad de pinturas rupestres.
  • Cielo de estepa: en el portal norte hay un observatorio de estrellas de uso libre y un centro de interpretación con planetario.

Para combinar en el viaje

La ciudad de Perito Moreno es la base natural para la visita: ahí cargás combustible, hacés las compras y podés recorrer el Museo de Arqueología Carlos Gradin, que completa la historia de la cueva. Desde allí, la escapada se arma sola con Los Antiguos y el lago Buenos Aires, y con un tramo de la Ruta 40, ese viaje que siempre está en la lista. Si querés quedarte en el corazón del cañadón, en el portal norte está la hostería La Posta de los Toldos, además de campings con plataformas reparadas del viento.

Para planificar tu viaje

  • Dónde: cañadón del río Pinturas, noroeste de Santa Cruz, entre Perito Moreno y Bajo Caracoles.
  • Cuándo ir: se puede visitar todo el año; primavera y verano regalan días largos y mejores condiciones para caminar.
  • Cómo llegar: por la Ruta Nacional 40 y luego caminos de ripio hasta los portales. Manejá con tiempo y tanque lleno: los servicios en la zona son escasos.
  • Horarios: el Portal Cueva de las Manos recibe visitantes de 9 a 19 h, con registro obligatorio en el Centro de Informes. La visita a la cueva es siempre guiada.
  • Dónde dormir: en Perito Moreno, en la hostería del Portal Cañadón Pinturas o en los campings del parque (algunos con reserva previa).
  • Qué llevar: agua potable suficiente, abrigo y rompevientos, protector solar, gorro y calzado cómodo para caminar entre rocas.

Hay viajes que te muestran paisajes y otros que te conectan con quienes los caminaron antes. Parate frente al paredón, mirá esas manos de hace nueve mil años y vas a entender por qué la Cueva de las Manos es uno de los grandes tesoros de la Patagonia.

Foto: Parque Patagonia Argentina.

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