La historia
Mucho antes de que existiera Villa La Angostura, este rincón ya se llamaba Paraje Correntoso. Ahí, en 1917, nació una pequeña hostería frente al río que se volvió refugio de pioneros, naturalistas y pescadores con mosca. La visión de Primo y Francisco Capraro le dio origen a una tradición de hospitalidad que convirtió al lugar en parada obligada para los viajeros que cruzaban los Andes.
A comienzos de este siglo, la familia Laurence asumió la tarea de restaurar el edificio histórico y recuperar su valor patrimonial. Hoy el Correntoso es un hotel boutique, pero su propuesta gastronómica está abierta a todos: no hace falta alojarse para reservar una mesa, tomar el té o brindar en su barra.
Qué probar
- La carta estacional de Belluno: producto patagónico con mirada contemporánea y guiños mediterráneos, que cambia con el paisaje. Abre para desayuno, almuerzo y cena.
- El Té Correntoso: pastelería artesanal, preparaciones dulces y saladas de la cocina de la casa y el lago de fondo. Se sirve cada tarde en Belluno, con reserva previa.
- Fuego junto al agua en Puerto Correntoso: carnes y pescados patagónicos a la parrilla y al horno de barro, con terrazas al aire libre en temporada de verano.
- Un pisco sour en el Wine Bar: coctelería de autor, tragos de estación y una cuidada selección de vinos argentinos, entre madera, piedra y luz tenue.
Horarios: Belluno, desayuno, almuerzo y cena; Té Correntoso, cada tarde con reserva; Puerto Correntoso, en verano
Teléfono: (011) 4803-0030


